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Así ven los inversionistas mineros a América Latina

Aunque la competencia por los minerales críticos entre China, EE.UU. y la UE impulsa cada vez más a los inversionistas a fijarse en el potencial minero de América Latina, la llegada de capital privado a la región no es igual de dinámica. En el último informe del Instituto Fraser, Latinoamérica experimentó el mayor descenso en su puntuación de atractivo para la inversión minera, con una caída de casi 20 puntos. Es la segunda región del mundo con la calificación más baja.

Además, aunque la cartera de proyectos mineros de Chile asciende a US$65.700 millones para 2023-2032, la de Brasil a US$64.500 millones para 2024-2028 y la de Perú a US$54.000 millones a partir de 2022, los proyectos no son suficientes para suministrar los minerales críticos para la transición energética mundial.

La demanda de minerales para energías limpias se triplicará en 2030 y se cuadruplicará en 2040 con respecto a 2023, hasta alcanzar cerca de 40 millones de toneladas, según la Agencia Internacional de Energía (IEA).

En términos globales, las operaciones de capital privado en el primer trimestre en la industria minera disminuyeron 70% respecto al 1T23, según la consultora Global Data.

En esta entrevista, Brian Nogy, director de recursos naturales y finanzas corporativas para Latinoamérica de Sumitomo Mitsui Banking, revela cómo uno de los principales bancos de inversión minera evalúa a América Latina.

BNamericas: Teniendo en cuenta la creciente demanda de litio, cobre y otros minerales críticos, ¿cuánta inversión fluye hacia la industria minera de América Latina?

Nogy: La región está dotada de vastos recursos minerales y de muchos tipos, pero las inversiones se han vuelto más complejas al tener que lidiar con gobiernos locales, comunidades, derechos de agua y cuestiones medioambientales y geopolíticas. Todos estos factores dificultan las inversiones. En América Latina, muchos proyectos necesitan acelerarse porque ha habido varios factores, como la pandemia de COVID-19, que han ralentizado los ciclos de inversión minera.

Si nos fijamos en 2015, cuando se produjo el último estallido de la burbuja energética para los minerales no energéticos, en términos de precios, todavía estamos muy por detrás de un ciclo de inversión cuando se trata de la exploración de perforación hasta llegar a la viabilidad o la ejecución de proyectos. Esto es generalizado en todo el mundo, no solo en Latinoamérica.

Por lo tanto, es importante acelerar las inversiones, para lo cual será necesaria una combinación de gobiernos y empresas, que juntos tiren del carro para que estas inversiones se desarrollen. Sabemos dónde están los recursos, pero las inversiones están estancadas.

BNamericas: ¿Quién está más interesado en inyectar capital?

Nogy: Hemos visto posibles fusiones y adquisiciones en el segmento del cobre, con BHP a la caza de Anglo-American, pero también hay empresas que buscan acuerdos de compra para obtener minerales para su producción.

Podrían ser los OEM [fabricantes de equipos originales], que necesitan litio para automóviles [eléctricos] u otros elementos tanto para vehículos como para usos industriales. Por lo general, hay inversiones del lado de capital privado, ya que estamos viendo que los precios aumentan, por lo que podría ser una buena oportunidad para una inversión mediana o menor.

Pero la minería sigue sin considerarse atractiva. La gente piensa que es sucia y no entiende el procesamiento actual, así que al final vemos más inversión en el sector energético en general. Conforme la minería se aproxime más a la energía, veremos muchas más inversiones en estos sectores para alcanzar los objetivos marcados en el Acuerdo de París, que necesitan muchos más minerales.

BNamericas: Con grandes propuestas de fusiones y adquisiciones, como los intentos de BHP de hacerse cargo de los activos de Anglo American, ¿la industria experimentará una reversión con respecto a los proyectos pequeños?

Nogy: En el sector de los metales preciosos, hay muchas júniors que están siendo compradas por las grandes empresas, debido a la limitada cantidad de oro que hay en el mundo. Si se fundiera todo el oro, cabría en una piscina olímpica. Por eso se necesitan júniors para prospectar y encontrar reservas, porque las grandes compañías están enfocadas en su propia producción.

Pero todo el mundo parece estar estancado en lo que se refiere a inversiones o adquisiciones de empresas más pequeñas. No hay muchas inversiones de aquí a 2030 en cobre u otros metales básicos. Así que las empresas más pequeñas están recurriendo de nuevo a los fondos del crédito privado para alcanzar la prefactibilidad o la viabilidad y luego vender sus proyectos o conseguir una inyección de capital de las compañías más grandes. Necesitamos una mayor aceleración si queremos cerrar la brecha en muchos minerales.

BNamericas: ¿Cómo impacta el aumento del precio del cobre, como lo observado en mayo, en las decisiones de los inversionistas?

Nogy: El cobre es un producto básico cíclico y los precios han sido altos antes, pero si pensamos en un proyecto de cobre listo para implementar hoy en la región, no hay ninguno. Esto se debe a los numerosos permisos ambientales, preocupaciones sobre el agua, derechos comunitarios e incluso transporte.

Además, muchas reservas se encuentran en altitudes muy elevadas o en lugares remotos. Todo esto provoca un estancamiento de la inversión. Cuando una corporación quiere realizar una inversión multimillonaria, el directorio analiza las tasas internas de rendimiento. Es decir, los precios del cobre son altos ahora, pero podrían verse afectados después de iniciar un proyecto de US$3.000 millones o US$4.000 millones.

El directorio y los accionistas quieren rentabilidad y esto provoca una parálisis en el mercado, donde en realidad nadie avanza en inversiones. Aunque hay casos como el de la estatal chilena Codelco, que realizó varias inversiones, en su mayoría apuntaron a activos brownfield existentes y donde ya hay infraestructura.

Sin embargo, para los proyectos totalmente nuevos, no existe la misma libertad corporativa para obtener la aprobación del directorio sin ser castigados. Por eso la gente prefiere la recompra de acciones y por eso estamos atrapados en una situación en la que necesitamos inversión, pero es difícil obtener aprobación.

BNamericas: ¿Qué se requiere para impulsar las inversiones en la industria minera latinoamericana?

Nogy: Si hablamos de Chile, Brasil, Perú o Argentina, hay muchos obstáculos que superar para obtener la aprobación ambiental y comenzar a cavar. Se ha vuelto más complejo obtener esas aprobaciones. Si pensamos en el plazo para llegar a la producción, que promedia los 13 años, es mucho tiempo para conseguir el suministro esperado.

Obviamente, el medio ambiente tiene que ser parte de esto porque hay comunidades locales, problemas hídricos, etc. Todo esto debe acelerarse, con una idea muy clara de lo que hay que hacer. Depende de cada país. Sería fantástico si los países pudieran unirse y encontrar algunos puntos en común para acelerar las cosas.

Esto requiere que la gobernanza local, estatal, provincial o federal haga todo eso, encuentre temas comunes y simplifique el sistema para acelerar los proyectos.

BNamericas: ¿Qué tipos de minerales críticos atraen más a los inversionistas?

Nogy: En el caso de las tierras raras, China controla alrededor del 70% del mercado minero y el 80% del refino. Creo que eso va a cambiar, ya que la gente busca mucho este tipo de metales.

Recientemente, Noruega descubrió una gran reserva de elementos de tierras raras y creo que veremos cada vez más casos de países como EE.UU., Japón o la UE buscando oportunidades de inversión en forma de deslocalización o una relación amistosa con un país donde puedan obtener estos elementos, puesto que ya no quieren seguir concentrándolo todo en China.

Respecto al cobalto, también hay control del comercio [República Democrática del Congo concentra el 70% de la extracción mundial], pero la gente quiere analizarlo de manera particular fuera de África, sobre todo porque ahora se habla más del cobalto y del níquel en el tema de las baterías de litio.

Pero hay empresas que están analizando las baterías de niobio. Quiero decir, hay 12 tipos diferentes de baterías o más, y todavía estamos decidiendo cuáles son las mejores y si usarán una cantidad mínima de cobalto o combinaciones diferentes.

Todavía estamos en una fase inicial para definir cuál es la forma más eficiente de utilizar estos metales en las baterías. Creo que no habrá un ganador claro en la carrera de las baterías ni en la demanda de metales relacionados con ellas, debido a los diferentes usos.

BNamericas: ¿El cobre y el litio seguirán siendo las preferencias de los inversionistas mientras no se definan cuáles son los mejores metales?

Nogy: El precio del litio era de US$70.000/t, ahora ha vuelto a los US$13.000/t. Es una especie de montaña rusa que afecta a los accionistas. Se esperan muchos dividendos cuando los precios están altos, pero al mismo tiempo no se sabe cuándo llegará una recesión. Por ello, buscamos el menor costo de producción posible.

Los accionistas siempre quieren tener rentabilidad. Si hablamos de electrificación, el cobre está en todo. Hay muchos centros de datos en EE.UU. y en todo el hemisferio occidental, y se está analizando de cerca la electrificación que requieren, sobre todo porque se sabe que habrá déficit de cobre. Por eso los precios del cobre están donde están. Todavía estamos lejos de los US$5/lb, ahora a US$4,50/lb, pero sigue siendo un precio [muy alto].

BNamericas: ¿Deberían los inversionistas en el mercado del cobre preocuparse por el crecimiento del reciclaje o el uso de aluminio como conductor en líneas eléctricas?

Nogy: No creo que sean una amenaza. Hay empresas brasileñas que se centran en el aluminio para líneas eléctricas de alto voltaje, que han tenido bastante éxito y ahora se están expandiendo a EE.UU. Hay mercado para ello, pero también habrá suficiente demanda de cobre para otras cosas, ya que el metal rojo sigue siendo el mejor conductor de electricidad, aparte de los metales preciosos que se encuentran en el concentrado.

El reciclaje sigue siendo un porcentaje pequeño en relación con la demanda, aunque mucha chatarra va a parar a las fundiciones chinas. El reciclaje de cobre o aluminio seguirá siendo solo un componente en el mercado, a menos que encontremos una manera de reciclar cosas mucho más eficientes en términos de costo.

 

Fuente: Bnamericas

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