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Robo de aretes de ganado abre investigación por posible ingreso ilegal ligado al gusano barrenador

El robo masivo de aretes identificadores de ganado durante 2025 abrió una nueva línea de investigación sobre el posible ingreso irregular de animales a México y su eventual relación con el rebrote del gusano barrenador.

Una investigación periodística reveló un incremento considerable en la sustracción de estos dispositivos, principalmente en Chiapas, entidad señalada como una de las rutas de ingreso irregular de ganado procedente de Centroamérica.

Durante una entrevista con Pamela Cerdeira para MVS Noticias, el periodista Andrés Solís informó que entre julio de 2021 y mayo de 2026 se reportó el robo de 16 mil 758 aretes identificadores, de los cuales 99 por ciento correspondían a ganado bovino.

El dato que llamó particularmente la atención es que 10 mil 312 identificadores fueron sustraídos únicamente durante 2025, precisamente el año en que se registró el regreso del gusano barrenador a México.

“Dos de cada tres aretes robados ocurren en el año en que regresa el brote de gusano barrenador”, señaló Solís.

Del total de identificadores reportados como robados durante el periodo analizado, alrededor de 11 mil 300 correspondieron a Chiapas, donde también se han documentado denuncias relacionadas con el ingreso irregular de ganado proveniente de Centroamérica.

¿Para qué podrían utilizarse los aretes robados?

Una de las hipótesis planteadas en la investigación es que los identificadores sustraídos sean colocados en animales introducidos ilegalmente al país, con el objetivo de hacerlos pasar como ganado criado y producido en México.

Este mecanismo permitiría, en teoría, evadir determinados controles de trazabilidad y sanidad animal, además de facilitar la movilización de ejemplares cuyo origen o condición sanitaria no pueda comprobarse.

“Entra el ganado ilegal a México, se roban los aretes, esos aretes se los ponen al ganado irregular y los hacen pasar como ganado criado y producido en México”, explicó el periodista.

A partir de esta posibilidad, Solís planteó que alguno de esos animales pudo haber ingresado al país portando el gusano barrenador y posteriormente contribuir a su propagación.

Sin embargo, los datos presentados hasta ahora representan indicios y coincidencias temporales y geográficas, pero no demuestran que el ganado ingresado ilegalmente haya provocado el rebrote del gusano barrenador.

Miles de identificadores siguen sin localizarse

Otro de los elementos que genera preocupación es el destino de los aretes reportados como robados. De acuerdo con los datos citados en la entrevista, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) ha desactivado 4 mil 756 identificadores de los más de 16 mil reportados como sustraídos.

Esto significa que alrededor de 12 mil aretes permanecerían sin localizar.

“Hay 12 mil aretes que nadie sabe dónde están, nadie sabe quién se los robó y, sobre todo, nadie sabe en las orejas de qué vaca quedaron”, advirtió Solís.

Cada arete cuenta con un número único e irrepetible y forma parte del sistema de identificación y trazabilidad del ganado. Cuando un dispositivo se pierde o es robado, debe reportarse para proceder con su baja y evitar que sea utilizado posteriormente en otro animal.

De acuerdo con la investigación, pese a los miles de identificadores sustraídos, las carpetas de investigación relacionadas con estos hechos no llegarían a 400. Además, las fiscalías no siempre distinguen entre el robo del arete y el robo del animal completo.

El posible uso irregular de estos identificadores plantea implicaciones que van más allá del sector ganadero, al involucrar aspectos de sanidad animal, trazabilidad, seguridad, economía y posibles redes dedicadas al comercio ilegal de ganado.

El tema cobra mayor relevancia ante el impacto que el gusano barrenador ha generado en la ganadería mexicana y las restricciones comerciales aplicadas por Estados Unidos al ganado procedente de México.

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