| Con una trayectoria que combina experiencia en hospitales urbanos de alta demanda y atención directa en comunidades rurales e indígenas, el médico Daniel Quijada Domínguez se integra a la clínica de Matarachi en la sierra de Sonora, contratado por Minas de Oro Nacional, con la convicción de que la medicina puede transformar realidades donde más se necesita.
Su trabajo, marcado por el contacto humano y el compromiso social, lo ha llevado a ejercer en distintos contextos del país, siempre con el mismo objetivo: acercar servicios de salud de calidad a poblaciones apartadas.
Originario de Obregón, Sonora, cursó sus estudios en Durango, con vocación por el servicio y ha desarrollado su práctica profesional en centros médicos de grandes ciudades como Monterrey, donde colaboró en el Hospital Materno Infantil y en el Hospital Tierra y Libertad, experiencias que fortalecieron su formación clínica y su capacidad para atender diversos padecimientos en entornos complejos.
Posteriormente, continuó su trayectoria en Minas de Bacis, donde brindó atención médica tanto al personal como a habitantes de comunidades cercanas, lo que reafirmó su interés por la medicina en contextos comunitarios. Su camino profesional lo llevó después al hospital rural de la zona de Huazamota, en el estado de Durango, donde atendió a comunidades indígenas; una experiencia que, asegura, le representó una de las mayores satisfacciones personales al ejercer la medicina en regiones de difícil acceso.
Recientemente, Daniel Quijada Domínguez fue contratado por Minas de Oro Nacional como médico de la clínica de Matarachi, donde tiene el reto de brindar más de 1200 servicios por año, pues durante 2025, en esta unidad se otorgaron 1,260 servicios médicos a la población, cifra a la que se suman 140 atenciones adicionales realizadas en las clínicas de las minas Mulatos y La Yaqui, alcanzando un total de 1,400 servicios proporcionados a habitantes de Matarachi y comunidades vecinas.
Con 28 años de edad, Daniel vive su segunda experiencia en una comunidad minera. Su principal expectativa es generar un impacto social tangible, convencido de que la atención médica de proximidad contribuye de manera directa a mejorar la calidad de vida y el bienestar de las familias.
Fuente: mundo minero |