Investigadores del INTA detectan elementos potencialmente tóxicos en compost de cama de pollo

Un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina evaluó distintas alternativas de compostaje de la cama de pollo, monitoreando parámetros como temperatura, humedad, composición y la presencia de genes de resistencia a antibióticos.
Desde el Laboratorio de INTA Pergamino, la investigación se centró especialmente en el análisis de elementos potencialmente tóxicos —entre ellos arsénico, cadmio, plomo, cromo, cobre y zinc— en compost elaborado conforme a la normativa vigente. Los resultados evidenciaron concentraciones no recomendables de arsénico, cobre y cromo.
Ana Di Martino, investigadora de INTA Pergamino, explicó que “los niveles de cobre y zinc suelen ser elevados en compost elaborados a partir de cama de pollo, ya que estos elementos se suministran como insumos durante la producción avícola”. No obstante, advirtió que “si bien actúan como micronutrientes para las plantas, concentraciones excesivas pueden generar efectos fitotóxicos”.
Entre los ensayos realizados, se observó que un aumento en la proporción de viruta de madera provocó incrementos significativos en los niveles de arsénico, cromo y cobre, lo que impidió que el compost cumpliera con la categorización admitida por la normativa del SENASA para su uso. Di Martino señaló que “en el procesamiento de la madera suelen emplearse productos preservantes, y la presencia conjunta de cobre, cromo y arsénico indicaba que no se trataba de insumos de origen animal habitualmente utilizados”.
El equipo de investigación plantea como hipótesis que el origen de la viruta de madera sería determinante, ya que podría provenir de aserraderos dedicados a la producción de postes tratados con preservantes que contienen estos elementos. Si bien el compostaje adecuado de la cama de pollo permite la sanitización del material y la eliminación de microorganismos patógenos —especialmente cuando se utiliza como enmienda en sistemas productivos como la horticultura—, este proceso no elimina los elementos tóxicos detectados.
Además de estos resultados, el estudio incluyó el análisis integral del proceso de compostaje y la evaluación de genes de resistencia a antibióticos. En este contexto, los investigadores recomiendan extremar las precauciones en el uso de viruta de madera en las camas de pollo, permitiendo su utilización únicamente con restricciones, especialmente cuando proviene de aserraderos o de madera industrializada.




