Apertura de frontera debe sustentarse en datos científicos: Robby Kirkland

La importación de ganado mexicano desempeña un papel vital en la seguridad alimentaria de Estados Unidos
Al registrarse el inventario más bajo de ganado en los últimos 73 años y dispararse la demanda de carne se debe garantizar el suministro con las importaciones de reses mexicanas, afirmó Robby Kirkland.
El presidente de la Asociación de Engordadores de Ganado de Texas (TCFA, por sus siglas en inglés) manifestó que la reapertura al comercio debe apegarse a datos científicos sobre el comportamiento de la plaga del gusano barrenador en México.
Robby Kirkland refirió que “el inventario de ganado de nuestro país se ha desplomado a su nivel más bajo en 73 años, lo que representa un serio desafío para la industria estadounidense de la carne de res y los consumidores que dependen de ella”.
“Ante esto, necesitamos un liderazgo decidido y responsable para garantizar que las familias puedan seguir teniendo acceso a carne estadounidense de alta calidad, y eso lo tenemos en la Secretaria de Agricultura, Brooke Rollins”, anotó.
Sobre la reapertura gradual de la frontera anunciada por Rollins el pasado 30 de junio, dijo que “está basada en la ciencia de la frontera al ganado de engorde mexicano es un avance crucial y claro que es bienvenido”.
Kirkland reveló que esa decisión no se tomó a la ligera, sino que “es el resultado de meses de trabajo riguroso y una diplomacia firme. La Secretaria Rollins no solo pidió a nuestros socios en México que mejoraran la detección y el tratamiento del Gusano Barrenador del Nuevo Mundo (GBN), sino que les exigió responsabilidades y verificando los resultados. Cuando no se cumplieron los estándares, se mantuvo firme”.
Y en esa ocasión, agregó, la prueba está en los datos: “Cinco equipos del USDA-APHIS en todo México han estado en el terreno, garantizando que la distribución de moscas estériles cumpla con nuestros estrictos estándares estadounidenses. Su vigilancia confirma que el brote del GBN no se ha extendido hacia el norte durante más de ocho semanas, y el número de casos en México se ha estabilizado. Esto no es cuestión de esperanza; es una cuestión de ciencia”.
El líder de engordadores de Texas mencionó que “esta confianza está respaldada por un protocolo de seguridad sólido y de múltiples niveles. Gracias a la estricta supervisión del USDA, Estados Unidos y México han mantenido un comercio de ganado seguro durante décadas. Bajo el liderazgo del Secretario Rollins, estas protecciones son ahora aún más sólidas”.
Robby Kirkland recordó que la anunciada reapertura se registró el 7 de julio en un solo puerto, Douglas, Arizona, un lugar elegido específicamente por su bajo riesgo geográfico y su probada trayectoria de colaboración exitosa con el USDA-APHIS.
Ahí cada animal estará sujeto a una inspección exhaustiva y a protocolos obligatorios de tratamiento preventivo, apuntó.
No obstante, con la detección el paso martes ocho de julio, de un nuevo caso de gusano barrenador del ganado en Ixhuatlán de Madero en el estado de Veracruz, USDA por órdenes de Brooke Rollins cerró de inmediato los puertos fronterizos del sur de Estados Unidos al comercio de ganado.
Dicha decisión tiene como objetivo proteger la sanidad del ganado estadounidense y exigir a las autoridades mexicanas revisen los protocolos sanitarios y de control en la movilización de reses del sur al centro y norte de su territorio.
Robby Kirkland señaló que es necesario atender la escasez de ganado en Estados Unidos y autorizar las importaciones de ganado mexicano cuando los datos científicos así lo permitan.
El presidente de TCFA expresó que “los riesgos económicos son evidentes. Durante más de 25 años, un promedio de 1.15 millones de cabezas de ganado mexicano han cruzado nuestra frontera de forma segura cada año, desempeñando un papel vital en la seguridad alimentaria de Estados Unidos”.
Reconoció que “este comercio, fortalecido por el T-MEC, ha proporcionado a los consumidores estadounidenses un suministro constante de carne de res de alta calidad. Los productores mexicanos, respondiendo a la demanda estadounidense, han invertido considerablemente en mejorar la genética, diversificando nuestra cadena de suministro y ayudando a satisfacer la demanda de los consumidores en un momento en que nunca ha sido tan alta”.
Y reiteró que “en la industria ganadera, no queremos el gusano barrenador del ganado en Estados Unidos. Nuestro sustento depende de la salud de nuestros rebaños. Confiamos en que los protocolos con base científica y el liderazgo decidido demostrado por el Secretario Rollins y la administración Trump protegerán nuestra industria, garantizando al mismo tiempo un suministro constante y de alta calidad de carne de res para los estadounidenses. Este es el plan correcto para proteger nuestra frontera, nuestros rebaños y el suministro de alimentos.
+Robby Kirkland es presidente de la Junta Directiva de la Asociación de Alimentadores de Ganado de Texas y propietario de Kirkland Feedyard.





