Sobrevuelan ranchos de Chihuahua para detectar el gusano barrenador del ganado

En Chihuahua, especialistas, investigadores y productores de Campo para Crecer desarrollan una herramienta basada en drones y cámaras térmicas que permitirá revisar grandes extensiones de terreno en cuestión de horas y detectar de manera temprana animales que pudieran presentar signos asociados con el gusano barrenador del ganado (GBG).
La entidad se convirtió en la primera del país en utilizar esta tecnología en zonas abiertas con fines de detección y monitoreo de ganado, particularmente en ranchos de grandes dimensiones, donde localizar y revisar físicamente cada animal representa una tarea que puede tomar varias horas o incluso días.
El proyecto es impulsado por la asociación civil Campo para Crecer, mediante la colaboración entre especialistas en sistemas de información geográfica, tecnología aérea, investigación universitaria y productores pecuarios.
Tecnología contra el GBG
La urgencia de encontrar nuevas herramientas se explica por la expansión del gusano barrenador en Chihuahua. El primer caso fue confirmado el 13 de julio y, al corte del 29 de agosto, el estado acumulaba 212 casos, de los cuales 61 permanecían activos, de acuerdo con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
Frente a este escenario, la tecnología busca convertirse en un apoyo para que los ganaderos puedan localizar con mayor rapidez a los animales que requieran una revisión.

El doctor Carlos Manjarrez, investigador universitario y líder de Campo para Crecer, explicó que el objetivo es desarrollar el algoritmo más preciso posible, mediante la comparación de las temperaturas obtenidas directamente de los animales con aquellas captadas por el dron.
En uno de los corrales se realiza la medición convencional de temperatura mediante termómetros colocados en el recto de los animales. Al mismo tiempo, el dron registra, mediante su cámara térmica, la temperatura en diferentes puntos del cuerpo: ojo, oreja y cruz.
De esta manera se obtienen cinco referencias térmicas que posteriormente son correlacionadas para determinar qué tan confiable resulta la medición aérea. Pero el algoritmo no se limita a la temperatura. Durante las pruebas también se registra el color del animal, clasificado entre oscuro, claro y colorado o intermedio, debido a que las características de reflectancia pueden influir en las lecturas de los sensores.
A esto se suma el número del arete de identificación, que permite relacionar cada lectura con un animal específico y con su historial.
La razón de esta meticulosa calibración es evitar falsas alarmas. Manjarrez advirtió que no basta con comprar un dron y colocarle una cámara infrarroja, pues la tecnología debe ser validada bajo condiciones controladas para garantizar que los resultados permitan determinar con mayor certeza cuándo un animal presenta una temperatura anormal.
La referencia médica utilizada durante las pruebas establece que un animal puede considerarse con fiebre cuando su temperatura supera los 39.3 grados centígrados.

Drones para ganadería extensiva
El equipo utilizado es un DJT Matrix 4, un dron diseñado para trabajos profesionales y equipado con cámara térmica, cámara RGB, zoom y telémetro.
Con estos instrumentos es posible obtener información de temperatura, imágenes de alta resolución, distancias y superficies durante el vuelo, explicó Roberto Carlos Ortiz Delgado, director general de Drones Pro México, y René Andrés Ortiz Delgado, técnico capacitador especializado en drones.
La empresa chihuahuense Drones Pro México participa en el proyecto mediante una alianza con Campo para Crecer, con la finalidad de acercar esta tecnología al sector ganadero.
Roberto Ortiz, ingeniero en ecología especializado en sistemas de información geográfica, explicó que la empresa ha utilizado drones en actividades como minería, seguridad pública, agricultura y construcción, y ahora busca trasladar esa experiencia al concepto de ganadería de precisión.
Una de las principales ventajas se encuentra en el tiempo de supervisión. Un dron puede desplazarse varios kilómetros para revisar un rancho y regresar en alrededor de 20 minutos, dependiendo de las condiciones y la topografía.
Durante ese recorrido puede localizar al ganado, identificar dónde se concentra, revisar bebederos, mangueras, cercos y otras características visibles del predio, además de obtener imágenes mediante su potente zoom óptico.
Esto significa que el vaquero no tendría que recorrer durante horas una zona extensa para localizar el ganado o identificar algún punto que requiera atención. La intención, explicó Roberto Ortiz, no es sustituir al personal del rancho, sino proporcionar una herramienta que permita utilizar mejor su tiempo y acudir directamente a los sitios donde existe una necesidad concreta.
La diferencia puede resultar especialmente significativa en la ganadería extensiva de Chihuahua, donde los animales pueden encontrarse dispersos en cientos o miles de hectáreas.

Localizar un animal enfermo mediante métodos tradicionales implica organizar personal, trasladarse y reunir al ganado; con el monitoreo aéreo, primero se puede identificar dónde se encuentra el hato y cuáles ejemplares presentan alguna señal que amerite una revisión.
La información obtenida desde el aire puede utilizarse para ubicar animales y posteriormente conducirlos hasta las instalaciones de manejo, donde pueden pasar por el chute, la báscula y los corrales, espacios en los que se realiza la revisión física y sanitaria.
Ganadería de precisión
Para Emmanuel Cruz Banda, productor ganadero, la utilidad de esta tecnología va más allá de la contingencia sanitaria actual.
Consideró que las aplicaciones de la ganadería de precisión pueden adaptarse a las necesidades de cada productor y contribuir a hacer más eficientes y certeros distintos procesos dentro de los ranchos, con una relación costo-beneficio que puede resultar favorable.
Emmanuel Cruz señaló que la suspensión de las exportaciones de ganado a causa del GBG ha representado un golpe importante para los productores, ya que el mercado de exportación constituye una de las principales actividades del sector.
El impacto económico de esta situación también incrementa la necesidad de incorporar herramientas que ayuden a contener el problema. De acuerdo con el productor, la diferencia en el valor de un becerro puede representar alrededor de 40 por ciento menos de ganancia cuando no existe acceso al mercado de exportación.
Además, el ganado permanece más tiempo en los corrales y alcanza mayores pesos, lo que incrementa los costos de producción. La tecnología desarrollada en Chihuahua también comienza a despertar el interés de las organizaciones ganaderas.
Carlos Manjarrez informó que el presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua, Álvaro Bustillos, ya estableció contacto con el grupo de trabajo y existe interés en presentar esta herramienta ante su consejo para explorar su aplicación entre los productores.

El investigador explicó que el objetivo final es ofrecer certidumbre al ganadero. Uno de los retos principales se encuentra precisamente en el ganado estabulado, donde las condiciones pueden favorecer una mayor presencia de moscas debido a la concentración de animales.
Por ello, la tecnología también podría convertirse en una herramienta de vigilancia en los procesos de engorda y preparación del ganado para exportación. La llamada ganadería de precisión o ganadería de control remoto comienza a incorporar sensores, imágenes térmicas, sistemas de información y análisis de datos para mejorar el manejo, administración y vigilancia de los ranchos.
La apuesta es que, en lugar de esperar a que la enfermedad sea evidente o invertir jornadas enteras en recorrer los ranchos, los productores puedan contar con información que les permita actuar de manera temprana. Así, una tecnología que nació como respuesta a una emergencia sanitaria comienza a abrir la puerta a una nueva manera de hacer ganadería en Chihuahua.




