
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) solicitó a la Comisión Europea revisar la Directiva de Nitratos con el objetivo de facilitar el aprovechamiento de fertilizantes orgánicos de origen local y disminuir la dependencia de insumos minerales importados.
La organización considera que la normativa debe adaptarse a los avances tecnológicos y a las nuevas condiciones de la actividad agropecuaria. Entre sus principales propuestas se encuentra revisar el límite actual de 170 kilogramos de nitrógeno por hectárea proveniente de estiércoles ganaderos.
COAG plantea que este límite pueda incrementarse hasta 230 o 250 kg de nitrógeno por hectárea en aquellas explotaciones y regiones que demuestren, mediante criterios científicos y controles, que existe un equilibrio entre la cantidad de nutrientes aplicada y las necesidades de los cultivos, sin afectar la calidad de los recursos hídricos.
El responsable de Ganadería de COAG, Jaume Bernis, señaló que los avances en la gestión de purines, la agricultura de precisión y los procesos de digestión anaerobia permiten un manejo más eficiente de los nutrientes.
La organización también propone establecer planes de fertilización sustentados en análisis de suelo, incorporar tecnologías para el tratamiento de purines y digestatos, así como fortalecer los sistemas de trazabilidad para garantizar el cumplimiento de las disposiciones ambientales.
COAG considera que herramientas como el sistema informatizado Ecogan podrían contribuir a identificar las explotaciones que cumplen con los requisitos para aplicar esquemas diferenciados de fertilización.
Asimismo, la organización destaca que algunos países europeos ya cuentan con excepciones a los límites generales de aplicación de nitrógeno, entre ellos Irlanda, Países Bajos, Bélgica y Dinamarca.
Otro de los planteamientos consiste en facilitar el traslado de nutrientes desde regiones con alta concentración ganadera hacia zonas agrícolas que presentan déficit de materia orgánica. De acuerdo con COAG, esta estrategia permitiría aprovechar los estiércoles como recurso fertilizante, reducir la presión ambiental en determinadas zonas y avanzar hacia un modelo de economía circular.
La organización sostuvo que la protección de los recursos hídricos debe mantenerse como una prioridad, pero consideró necesario que la regulación europea evolucione junto con las nuevas tecnologías y prácticas de manejo para favorecer una agricultura más eficiente y sostenible.




