Suben a 56 los casos de gusano barrenador en Chihuahua; Coronado concentra la mayor incidencia

Chihuahua alcanzó 56 casos de gusano barrenador del ganado, de los cuales 55 permanecen activos, de acuerdo con el más reciente reporte sanitario del Sistema Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). El municipio de Coronado concentra la mayor incidencia con 13 casos, mientras las autoridades mantienen las acciones de vigilancia y control para evitar la propagación de la plaga.
Después de Coronado, el municipio de Camargo registra siete casos activos, seguido de Allende con seis. En Cuauhtémoc, Parral, Huejotitán, López y San Francisco del Oro se contabilizan tres casos en cada uno de estos municipios.
Las cifras reflejan un incremento respecto al reporte previo, cuando se contabilizaban 44 casos acumulados en la entidad, lo que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias y al sector ganadero por el impacto que representa esta plaga para la producción pecuaria y las exportaciones.
A nivel nacional, del 20 de noviembre de 2024 al 31 de julio de 2026, se han acumulado 35 mil 990 casos de gusano barrenador. De ese total, 21 mil 499 corresponden a bovinos y 8 mil 075 a caninos, mientras que los casos activos ascienden a mil 871.
En el contexto de las medidas para contener la plaga, la secretaria del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), Brooke Rollins, anunció una inversión de 25 millones de dólares para la instalación de un centro de distribución de mosca estéril en Douglas, Arizona, durante una reunión con integrantes de la Federación de Agricultores de Arizona.
La funcionaria informó que, de acuerdo con la programación del USDA, el puerto fronterizo de Douglas sería el primero en reabrir para el ingreso de ganado mexicano el próximo 24 de agosto, sin embargo, siempre y cuando México cumpla con el plan de monitoreo, inspección y control del gusano barrenador.
Posteriormente, los puertos de Santa Teresa y Columbus, en Nuevo México, podrían reanudar operaciones al menos 30 días después. Estos tres cruces concentran alrededor del 70 por ciento del ganado importado por Estados Unidos.
Brooke Rollins aseguró que el USDA ya dispone de sistemas de vigilancia, personal especializado y protocolos para reactivar el comercio sin poner en riesgo al hato ganadero estadounidense. Entre las acciones implementadas destacan la colocación de más de ocho mil trampas de vigilancia en la frontera sur, así como el uso de drones y cámaras de rastreo para detectar posibles infestaciones en ganado y fauna silvestre.
Además, el Departamento de Seguridad Nacional capacitó a más de 24 mil integrantes de su personal de primera línea para identificar la presencia de la mosca del gusano barrenador. El USDA destacó que el puerto de Douglas presenta condiciones geográficas y climáticas menos favorables para la supervivencia del insecto, además de que el estado mexicano de Sonora no registra casos confirmados de esta plaga y el foco activo más cercano se ubica a más de 250 millas de distancia.
Como parte del protocolo de reapertura, el ganado mexicano deberá ser inspeccionado previamente por un veterinario acreditado, portar un arete electrónico con información sobre su origen e inspección y, al llegar a la frontera, someterse a un proceso de revisión y tratamiento de cuatro etapas, que incluye un baño con insecticida antes de ingresar a territorio estadounidense.
El USDA también destacó que la distribución de moscas estériles representa una estrategia fundamental para reducir el riesgo de nuevas infestaciones a largo plazo. La Arizona Farm Bureau ha impulsado la reactivación de una instalación en el Aeropuerto Internacional de Bisbee-Douglas, desde donde sería posible distribuir estos insectos en un radio de hasta 400 millas náuticas, cubriendo desde el oeste de Texas hasta San Diego, además de todo Arizona y el estado mexicano de Sonora.
En Texas, las autoridades estadounidenses informaron que la zona infestada establecida en el condado de Pecos fue modificada tras detectarse un caso de gusano barrenador en un cordero. Actualmente, dicha zona comprende áreas de los condados de Crockett, Pecos y Terrell, donde hasta el 31 de julio en EU se contabilizaban 44 casos acumulados, de los cuales únicamente ocho permanecían activos.




