Pecuaria

Gusano barrenador se acerca a Chihuahua por Texas; detectan caso en un perro en Pecos

El gusano barrenador del ganado continúa avanzando en Texas y ya se encuentra cada vez más cerca de la frontera con Chihuahua, luego de que autoridades sanitarias de Estados Unidos confirmaran un caso en un perro doméstico en el condado de Pecos.

El caso fue registrado el pasado 29 de junio y se suma a una serie de detecciones en distintos condados texanos durante las últimas semanas.

Pecos se ubica aproximadamente a 336 kilómetros por carretera (209 millas) de El Paso, Texas, la ciudad fronteriza con Ciudad Juárez, una distancia que ha incrementado la preocupación entre productores pecuarios de la región.

De acuerdo con el registro oficial del Departamento de Agricultura de Texas, durante junio se confirmaron 29 detecciones de gusano barrenador en Texas, mientras que en los primeros días de julio se reportaron dos casos adicionales, ambos en ovejas del condado de Crockett, para un acumulado de 31 casos confirmados hasta el 2 de julio.

Los casos recientes involucran principalmente ganado bovino, ovejas y cabras, aunque también se han detectado infecciones en perros domésticos, lo que demuestra que el parásito puede afectar a diversas especies de animales de sangre caliente.

Entre los condados con mayor número de registros destacan Crockett, Terrell, Edwards, Zavala, La Salle, Medina, Jim Hogg, Uvalde, Sutton, Tom Green, Gillespie y Pecos, lo que evidencia una expansión del insecto en distintas regiones del estado.

El gusano barrenador es la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, la cual deposita sus huevecillos en heridas abiertas de los animales. Las larvas se alimentan de tejido vivo, provocando lesiones severas que, de no atenderse oportunamente, pueden ocasionar la muerte del animal.

En Chihuahua, autoridades estatales y organizaciones ganaderas mantienen acciones preventivas para evitar el ingreso de la plaga, mediante vigilancia epidemiológica, instalación de trampas para la mosca y el llamado a reportar de inmediato cualquier lesión sospechosa en animales.

La cercanía de los casos con la frontera norte mantiene en alerta al sector pecuario, especialmente por el riesgo que representa para la producción ganadera y el comercio de ganado entre México y Estados Unidos.

El caso fue registrado el pasado 29 de junio y se suma a una serie de detecciones en distintos condados texanos durante las últimas semanas.

Pecos se ubica aproximadamente a 336 kilómetros por carretera (209 millas) de El Paso, Texas, la ciudad fronteriza con Ciudad Juárez, una distancia que ha incrementado la preocupación entre productores pecuarios de la región.

De acuerdo con el registro oficial del Departamento de Agricultura de Texas, durante junio se confirmaron 29 detecciones de gusano barrenador en Texas, mientras que en los primeros días de julio se reportaron dos casos adicionales, ambos en ovejas del condado de Crockett, para un acumulado de 31 casos confirmados hasta el 2 de julio.

Los casos recientes involucran principalmente ganado bovino, ovejas y cabras, aunque también se han detectado infecciones en perros domésticos, lo que demuestra que el parásito puede afectar a diversas especies de animales de sangre caliente.
Entre los condados con mayor número de registros destacan Crockett, Terrell, Edwards, Zavala, La Salle, Medina, Jim Hogg, Uvalde, Sutton, Tom Green, Gillespie y Pecos, lo que evidencia una expansión del insecto en distintas regiones del estado.

El gusano barrenador es la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, la cual deposita sus huevecillos en heridas abiertas de los animales. Las larvas se alimentan de tejido vivo, provocando lesiones severas que, de no atenderse oportunamente, pueden ocasionar la muerte del animal.

En Chihuahua, autoridades estatales y organizaciones ganaderas mantienen acciones preventivas para evitar el ingreso de la plaga, mediante vigilancia epidemiológica, instalación de trampas para la mosca y el llamado a reportar de inmediato cualquier lesión sospechosa en animales.

La cercanía de los casos con la frontera norte mantiene en alerta al sector pecuario, especialmente por el riesgo que representa para la producción ganadera y el comercio de ganado entre México y Estados Unidos.

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