Pecuaria

Texas intensifica combate al gusano barrenador tras detectar primeros casos en seis décadas

El estado de Texas enfrenta un brote del gusano barrenador del Nuevo Mundo luego de confirmarse los primeros casos de la plaga en Estados Unidos en más de 60 años, situación que ha llevado a varios condados a declarar estado de desastre para contener su propagación.

De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la infestación ha sido detectada en bovinos, cabras y un perro. El primer caso se confirmó el pasado 3 de junio en un becerro de Texas, marcando el regreso de un parásito que había sido erradicado del país hace seis décadas.

El gusano barrenador representa una seria amenaza para la ganadería, ya que sus larvas se alimentan del tejido vivo de animales de sangre caliente, provocando heridas graves que, de no ser tratadas, pueden ocasionar la muerte.

Ante la emergencia, el gobernador de Texas, Greg Abbott, anunció un programa para liberar cientos de millones de moscas estériles modificadas genéticamente, una estrategia utilizada históricamente para interrumpir el ciclo reproductivo de la plaga y acelerar su erradicación.

A nivel federal, el presidente Donald Trump designó a la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, para coordinar la respuesta nacional.

Rollins aseguró que el brote no representa un riesgo para el suministro de alimentos y aclaró que se trata de una plaga, no de una enfermedad viral.

“Estamos trabajando para garantizar que esto no afecte el abastecimiento de alimentos. No es un virus ni una enfermedad; es una plaga y la estamos tratando como tal”, afirmó la funcionaria.

El brote también reavivó el debate sobre los programas de prevención fronteriza. De acuerdo con el medio especializado Agri-Pulse, los recortes presupuestales aplicados por el Departamento de Eficiencia Gubernamental incluyeron la eliminación de recursos destinados a un programa de monitoreo y prevención del gusano barrenador en la frontera entre Estados Unidos y México.

Especialistas consideran que dichos programas eran fundamentales para detectar oportunamente la presencia del parásito y evitar su ingreso al territorio estadounidense.

Las autoridades sanitarias mantienen bajo vigilancia las zonas afectadas mientras intensifican las medidas de control para impedir que la plaga se propague a otras regiones ganaderas del país, debido al impacto económico que podría generar sobre la producción pecuaria.

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