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Se espera un descenso del 11% en la superficie de producción de tomate en México en 2026

De acuerdo con un reciente informe del USDA, se prevé que la producción mexicana de tomate continuará con la tendencia descendente iniciada en 2023.

Para el año calendario 2026, se prevé una disminución del 9%, hasta 2,6 MMT. Esta caída responde principalmente a las continuas disrupciones del mercado —incluido el arancel antidumping del 17% impuesto a las importaciones estadounidenses de tomate mexicano—, la reducción de los márgenes de beneficio y las condiciones meteorológicas desfavorables. También se prevé que la superficie sembrada descienda un 11%, hasta 38.000 hectáreas. Además, se espera una reducción de las plantaciones a cielo abierto en favor de sistemas protegidos, como invernaderos y estructuras de sombreo.

En julio de 2025, el Gobierno de Estados Unidos canceló el acuerdo de suspensión firmado en 2019 con México e impuso un arancel antidumping del 17,09% sobre la mayoría de las importaciones de tomate fresco mexicano. Este arancel, combinado con la apreciación del peso mexicano durante 2025 y principios de 2026, ha comprimido considerablemente los márgenes de beneficio de productores y exportadores. El peso mexicano aumentó un 14% en 2025 y un 2% adicional hasta abril de 2026. Dado que gran parte de las exportaciones se negocian en dólares estadounidenses, la apreciación del peso ha reducido el valor recibido en moneda local por las ventas internacionales. Según informes del sector, esta situación ha provocado consolidación empresarial y la reconversión de algunos productores hacia otros cultivos.

México produce tomate en 31 de sus 32 estados y utiliza tres métodos principales de producción:

  • Producción a cielo abierto (baja tecnología)
  • Infraestructura sombreada con riego automatizado parcial (tecnología media)
  • Invernaderos y producción sobre sustrato con riego avanzado (alta tecnología)

La agricultura protegida representa aproximadamente el 65% de la producción total. Los productores de baja tecnología obtienen entre 45 y 75 toneladas por hectárea, mientras que los sistemas de tecnología media alcanzan entre 140 y 215 MT/ha. Los productores de alta tecnología —especialmente en variedades specialty— pueden llegar a rendimientos de entre 250 y 300 MT/ha.

Los sistemas más avanzados incorporan invernaderos, control climático, cultivo sobre sustrato y fertirrigación por goteo con minerales específicos para optimizar el crecimiento vegetal. En las imágenes de las páginas 3 y 4 del informe se muestran ejemplos de instalaciones de tecnología media y alta en San Luis Potosí.

México produce una amplia gama de variedades de tomate maduradas en planta, incluidas las variedades tradicionales —Round y Roma— y variedades specialty como Cherry, Grape y Heirloom. Ante la creciente demanda estadounidense de tomates de invernadero y specialty, el sector mexicano está acelerando las inversiones en tecnología y producción protegida. Muchas explotaciones están migrando hacia operaciones de tecnología media y alta para adaptarse a las nuevas demandas del mercado, mientras que los pequeños productores abandonan progresivamente la producción a cielo abierto debido a la incertidumbre climática y comercial.

Clima y disponibilidad de agua
Los productores mexicanos todavía arrastran el impacto de las sequías sufridas en 2025. Sin embargo, las lluvias registradas durante el primer trimestre de 2026 han permitido recuperar parcialmente la disponibilidad de agua para las campañas de verano y otoño, especialmente en las regiones Centro y Bajío. Aunque la producción protegida no depende directamente de las lluvias estacionales, estas son esenciales para recargar acuíferos y pozos utilizados en el riego de precisión.

El sector mantiene su preocupación ante la posible llegada de un fenómeno de Súper El Niño y el riesgo de eventos climáticos extremos en el norte del país, especialmente en Sinaloa, que podrían comprometer seriamente la producción protegida. Las lluvias invernales podrían ayudar a recuperar embalses, pero la elevada humedad y nubosidad durante la floración podrían favorecer graves brotes fúngicos y bacterianos, reduciendo el rendimiento y aumentando el volumen de tomates no comercializables.

Mercado interno
El mercado doméstico mexicano ha experimentado fuertes subidas de precios e inestabilidad durante finales de 2025 y principios de 2026. Muchos productores redujeron la superficie destinada a exportación ante la incertidumbre comercial, disminuyendo el colchón tradicional de oferta para el mercado nacional. Como resultado, el precio del tomate Saladette —la variedad más consumida en México— se disparó. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), veinte estados registraban en abril de 2026 incrementos interanuales superiores al 100%, mientras que el resto presentaba subidas de entre el 68% y el 97%.

Política comercial
En julio de 2025, el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció la cancelación del Acuerdo de Suspensión del Tomate de 2019 y la imposición de un arancel antidumping del 17,09% sobre casi todas las importaciones de tomate fresco mexicano hacia Estados Unidos.

Posteriormente, el 2 de septiembre de 2025, México anunció nuevos precios mínimos FOB para las exportaciones de tomate hacia Estados Unidos, con el objetivo de proteger la producción nacional, evitar distorsiones de mercado y garantizar el abastecimiento interno.

Consumo
El consumo doméstico de tomate en México se prevé en 707.000 toneladas para 2026, un 14% menos que en 2025. El fuerte aumento de precios está provocando una reducción del consumo, especialmente en las zonas de menores ingresos. Aun así, el tomate sigue siendo la hortaliza más consumida del país y uno de los pilares de la dieta mexicana, utilizándose ampliamente en salsas, sopas, guisos y platos principales.

Comercio exterior
Se prevé que las exportaciones mexicanas de tomate caigan un 7% en 2026, hasta 1,8 MMT, en línea con la menor producción y la incertidumbre persistente respecto al mercado estadounidense. Históricamente, México exporta entre el 65% y el 70% de su volumen total de tomate fresco. Más del 90% de las exportaciones se destinan a Estados Unidos, mientras que el resto se dirige principalmente a Canadá, Japón y Centroamérica.

En 2025, las exportaciones mexicanas descendieron un 4%, hasta 2,0 MMT, mientras que los envíos a Estados Unidos retrocedieron un 7%, hasta 1,8 MMT. Las causas principales fueron la severa sequía en regiones clave como Sinaloa, el arancel antidumping y la mayor competitividad del mercado interno mexicano. Aunque Canadá aumentó sus importaciones de tomate mexicano en unas 7.500 toneladas, este incremento representó menos del 1% del volumen exportado a Estados Unidos.

México apenas importa tomate. Las compras exteriores proceden principalmente de Estados Unidos durante periodos de baja producción nacional y se concentran en tomates orgánicos, specialty y Roma. En 2025, las importaciones fueron inferiores a 2.000 toneladas.

Bajo el tratado USMCA, los tomates mexicanos acceden libremente al mercado estadounidense, aunque la mayoría de las exportaciones siguen sujetas al arancel antidumping del 17,09%. México también disfruta de acceso libre de aranceles a Canadá, la Unión Europea, Japón, Reino Unido y varios mercados de Centro y Sudamérica.

Fuente: fas.usda.gov

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