
La Unión Europea oficializó la restricción a las importaciones de carne de bovino y aves de corral procedentes de Brasil a partir del 3 de septiembre de 2026, al considerar que el país sudamericano no ha demostrado el cumplimiento de los requisitos comunitarios relacionados con el uso de determinados medicamentos antimicrobianos en la producción animal.
La medida quedó establecida mediante el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/1189, publicado por la Comisión Europea el pasado 4 de junio, mediante el cual se modifican las disposiciones del Reglamento de Ejecución (UE) 2021/405 en materia de controles sanitarios y uso de antimicrobianos.
De acuerdo con la Comisión Europea, Brasil no presentó la información necesaria que garantice la aplicación de las medidas exigidas por el Reglamento Delegado (UE) 2023/905, cuyo cumplimiento es obligatorio para los países exportadores que buscan mantener acceso al mercado comunitario.
Como resultado, Bruselas eliminó la autorización para exportar diversos productos de origen animal, entre ellos bovinos, aves de corral, equinos, productos acuícolas, miel y tripas destinadas al mercado europeo.
La decisión forma parte de la estrategia sanitaria europea conocida como “One Health”, que busca reducir el uso de antimicrobianos considerados críticos para la salud humana. Entre las sustancias sujetas a restricciones se encuentran la virginiamicina, avoparcina, tilosina, espiramicina, avilamicina y bacitracina.
Aunque el gobierno brasileño implementó restricciones sobre algunos de estos compuestos durante abril de este año, las autoridades europeas consideraron que las acciones adoptadas no alcanzan los niveles de equivalencia regulatoria exigidos por la legislación comunitaria.
Para recuperar el acceso al mercado europeo, Brasil deberá demostrar que cumple con los estándares establecidos a lo largo de toda la cadena de producción pecuaria. Entre las alternativas analizadas destacan el fortalecimiento de la regulación sobre medicamentos veterinarios y el desarrollo de sistemas de trazabilidad más rigurosos para garantizar el seguimiento de los productos exportados.
La medida ha generado preocupación entre los organismos exportadores brasileños. La Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carnes defendió la confiabilidad del sistema de inspección sanitaria del país, destacando que la carne brasileña tiene acceso a más de 170 mercados internacionales y que mantiene una coordinación permanente con el Ministerio de Agricultura para atender las observaciones de la Unión Europea.
Por su parte, la Asociación Brasileña de Proteína Animal afirmó que la decisión no responde a problemas sanitarios ni al uso indebido de antimicrobianos, sino a diferencias regulatorias relacionadas con el reconocimiento de los sistemas brasileños de control y fiscalización.
La organización sostuvo que las medidas de protección de la salud pública deben basarse en evidencia científica, evaluaciones de riesgo reconocidas internacionalmente y criterios de transparencia, conforme a los estándares establecidos por la Comisión del Codex Alimentarius y la Organización Mundial de Sanidad Animal.
La decisión representa un nuevo desafío para el sector cárnico brasileño, uno de los mayores exportadores de proteína animal a nivel mundial, que ahora deberá acelerar sus ajustes regulatorios para recuperar el acceso a uno de los mercados más exigentes del planeta.




