Estrategias innovadoras mejoran la calidad del cerdo frente al calor extremo

El Grupo Operativo CLIMPORQ concluyó un estudio enfocado en adaptar la producción porcina al incremento de temperaturas derivado del cambio climático, con resultados que apuntan a una mayor eficiencia y estabilidad en la calidad del producto durante todo el año, especialmente en verano.
El proyecto, coordinado por Matadero Frigorífico del Cardener (Mafric), validó en condiciones reales diversas estrategias que permiten reducir los efectos del estrés térmico en los animales. Entre los principales hallazgos destaca una mejora en la homogeneidad de las canales, así como un aumento en la grasa de cobertura durante los meses más calurosos, factor clave para la producción de jamones de larga curación.
Asimismo, se observó una menor variabilidad entre canales y una mayor proporción de piezas clasificadas como grasas y semigrasas, lo que favorece su aprovechamiento industrial.
Entre las medidas más efectivas se encuentran el uso de dietas energéticamente balanceadas para compensar la menor ingesta provocada por el calor, la modificación de horarios de alimentación mediante iluminación artificial para incentivar el consumo en horas frescas, y la optimización de la inmunocastración en hembras. También se identificó que la selección genética de animales con crecimiento más lento contribuye a una mejor deposición de grasa en condiciones de altas temperaturas.
El análisis concluye que factores como la inmunocastración tienen mayor influencia en la composición de las canales que la propia estacionalidad, mientras que las dietas ajustadas energéticamente mejoran el rendimiento de cortes como jamones y lomos, sin afectar de manera significativa la calidad final de la carne.
El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) aportó el respaldo científico del estudio, integrando datos de granja y matadero. En el proyecto también participaron Agropecuaria Catalana (AGROCAT), Agrocardoner, Jamones Sierranevada, la Universidad de Lleida y la firma genética Topigs Norsvin.
Financiado a través de la iniciativa AEI-Agri, CLIMPORQ demuestra que la adaptación al cambio climático no solo es viable, sino que puede traducirse en beneficios productivos, económicos y ambientales para el sector porcino.




