
La producción de carne de cerdo en México alcanzó 1,92 millones de toneladas durante 2025, lo que representa un crecimiento del 6 % respecto a 2024, de acuerdo con datos de la Organización de Porcicultores Mexicanos (Opormex).
El aumento se atribuye principalmente al dinamismo del consumo interno, así como a una mayor competitividad de las empresas cárnicas del país, pese al incremento de las importaciones.
Suben precios en toda la cadena
Durante el año también se registró una tendencia al alza en los precios a lo largo de la cadena productiva.
El precio promedio en granja se ubicó en 45,98 pesos por kilogramo, equivalente a unos 2,25 euros, lo que representó un incremento anual de 13,2 %.
Por su parte, el precio en matadero alcanzó 48,79 pesos por kilogramo (alrededor de 2,39 euros/kg). Tras el sacrificio, el precio promedio de la canal aumentó 34,4 %, situándose en 74,89 pesos por kilogramo (aproximadamente 3,67 euros/kg), reflejando el comportamiento del mercado interno y la demanda de proteína animal.
Sacrificio y comercio exterior
En términos productivos, el sacrificio en establecimientos Tipo Inspección Federal (TIF) alcanzó 9,54 millones de canales, mientras que en los mataderos municipales se mantuvo estable con 4,26 millones de cabezas.
En el ámbito comercial, las importaciones de carne de cerdo crecieron 10,4 %, llegando a 1,53 millones de toneladas, lo que confirma el aumento del consumo nacional.
En contraste, las exportaciones mexicanas disminuyeron 11,6 %, ubicándose en 152.000 toneladas, en un contexto internacional más competitivo y con ajustes en diversos mercados.
Desafíos para el sector
El presidente de Opormex, Heriberto Hernández Cárdenas, señaló que los resultados de 2025 evidencian los retos para cumplir las metas del Plan México para la Porcicultura, que contempla un crecimiento del 30 % para 2030, con inversiones por 40.000 millones de pesos y una expansión anual estimada de 6,7 %.
El dirigente destacó que el país cuenta con una porcicultura sólida y con gran capacidad productiva, aunque subrayó la necesidad de fortalecer la competitividad del sector, impulsar políticas públicas favorables y promover mayor inversión productiva, con el objetivo de reducir la dependencia de importaciones y avanzar hacia la soberanía alimentaria.




