Pecuaria

México reconfigura su sector cárnico en 2026 ante ajustes sanitarios y mayor dinamismo porcino

La industria cárnica de México atraviesa un año de ajustes estructurales, marcado por cambios en los flujos comerciales y productivos, de acuerdo con proyecciones del USDA. Factores sanitarios en el sector bovino y una mayor eficiencia en la porcicultura están redefiniendo el panorama de oferta y consumo interno.

En el segmento de ganado vacuno, la producción se mantendrá prácticamente estancada durante 2026, afectada por sequías previas y, principalmente, por la suspensión de exportaciones de ganado en pie hacia Estados Unidos a raíz del brote de Gusano Barrenador del Ganado. Esta situación redirigirá más de un millón de cabezas al mercado interno, impulsando el sacrificio doméstico en torno a un 5 % y elevando la producción de carne de res hasta 2,3 millones de toneladas métricas, un 6 % más que el año anterior.

En contraste, el sector porcino mantiene un desempeño dinámico. Se prevé que la producción de carne de cerdo crezca alrededor de un 3 %, hasta alcanzar 1,8 millones de toneladas, apoyada en mejoras genéticas y costos de alimentación relativamente estables. La industria procesadora ha intensificado la sustitución de carne de res por cerdo, favorecida por su mayor competitividad en precio, lo que ha llevado la disponibilidad de esta proteína a niveles récord.

El incremento en la oferta interna de carne bovina podría moderar los precios al consumidor e impulsar su consumo en aproximadamente un 6 %. Sin embargo, la carne de cerdo continúa ganando participación, con una expectativa de crecimiento del consumo del 5 %, hasta 2,9 millones de toneladas. Este avance se ve respaldado por la demanda del sector de Hoteles, Restaurantes e Instituciones (HRI), beneficiado por el repunte del turismo y el fortalecimiento del poder adquisitivo tras los aumentos al salario mínimo.

En el frente externo, mientras las exportaciones de ganado vivo disminuyen de forma significativa, los envíos de carne de res aumentarían alrededor de un 6 % para atender la menor oferta estadounidense. En porcino, México seguirá dependiendo de las importaciones —estimadas en 1,66 millones de toneladas, un 4 % más— para cubrir su demanda interna. En este contexto, la gestión de cuotas de importación para países sin tratado comercial, como Brasil, será determinante para equilibrar el mercado ante la creciente demanda de proteína a precios accesibles.

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