Advierten sobre fuertes pérdidas en el sector porcino de Rumanía

La Asociación Rumana de Productores de Carne de Cerdo (APCPR)** alertó sobre la crítica situación que atraviesan las granjas porcinas en Rumanía, afectadas por una fuerte caída en los precios de venta mientras los costes de producción continúan al alza.
Según datos de la Comisión Rumana de Clasificación de Canales, en la semana 5 de 2026 (del 26 de enero al 1 de febrero) el precio medio del cerdo vivo descendió hasta los 0,97 €/kg en origen, manteniendo una clara tendencia bajista. En contraste, el coste real de producción supera los 1,28 €/kg, lo que genera pérdidas significativas para los productores.
El presidente de la APCPR, Adrian Balaban, advirtió que “no se trata de una fluctuación normal del mercado, sino de un colapso que amenaza la existencia misma de las granjas rumanas”.
Durante los últimos ocho años, y como consecuencia de la propagación de la peste porcina africana, Rumanía solo ha logrado cubrir entre el 20 % y el 40 % de su consumo interno de carne de cerdo. Aunque más del 70 % de los consumidores prefiere carne de origen rumano, según un estudio encargado por la APCPR en 2025, muchos no logran identificarla fácilmente en los puntos de venta ni la encuentran de forma regular.
La asociación señala como causas principales del desequilibrio actual la fuerte presión de las importaciones, especialmente procedentes de países recientemente afectados por la peste porcina africana, como España, y la ausencia de un precio de referencia nacional, a diferencia de otros mercados europeos como Alemania o España.
Otro factor clave es la expansión del mercado no autorizado, conformado por pequeños criadores que producen supuestamente para autoconsumo. Este segmento fue estimado en 604.000 cabezas en 2025, más de 330.000 animales adicionales respecto al año anterior, según cifras provisionales del Instituto Nacional de Estadística de Rumanía (INS). La comercialización fuera del circuito fiscal y sanitario perjudica directamente a las explotaciones comerciales que cumplen estrictas normas de seguridad alimentaria.
A ello se suman los altos costes derivados de las medidas obligatorias de bioseguridad y la imposibilidad de exportar, debido a los persistentes brotes de peste porcina africana, lo que limita severamente la capacidad de las granjas para colocar su producción en el mercado.
Desde la APCPR advierten que, sin medidas urgentes ni apoyo por parte de procesadores y cadenas minoristas, el cierre de explotaciones será inevitable. La reapertura de granjas implica inversiones elevadas y difíciles de sostener, con consecuencias directas tanto en el empleo rural como en los consumidores, que enfrentarían una mayor dependencia de importaciones y posibles incrementos de precios.
En este contexto, la asociación ha impulsado un debate sobre el etiquetado correcto de la carne de cerdo rumana y ha lanzado la campaña “Cerdo rumano bien criado”, con el objetivo de respaldar la producción nacional.




