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Manejo forestal sustentable y certificación forestal

Los bosques manejados de manera sustentable tienen por objetivo obtener beneficios económicos y sociales de estos sin alterar su función ecológica, satisfaciendo las demandas actuales de la sociedad sin comprometer la posibilidad de que generaciones futuras puedan satisfacerlas.

En los últimos 30 años la evaluación del manejo forestal se enfocó en alcanzar un equilibrio de los objetivos ambientales, socioculturales y económicos del manejo, de acuerdo a la Declaración firmada de los Principios relativos a los bosques acordados en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Desarrollo de 1992.

Con el propósito de contribuir al desarrollo sostenible, también llamado desarrollo sustentable, y que es un concepto desarrollado hacia finales del siglo XX que representa el principio organizador para alcanzar los objetivos de desarrollo humano mientras se preserva la capacidad de los sistemas naturales para proporcionar recursos y servicios ecosistémicos esenciales para la sociedad y la economía, tomando en cuenta la preservación de sitios históricos y culturales. Su objetivo principal es satisfacer las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. El concepto fue formalizado en el Informe Brundtland (1987). Hoy en día, el desarrollo sustentable incluye esfuerzos globales para preservar el medio ambiente, mitigar el cambio climático y garantizar que las futuras generaciones puedan disfrutar de un planeta viable y habitable

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Figura 1. Bosque comunitario de pino-encino, Santa Catarina Ixtepeji, Oaxaca. (https://es.wikipedia.org/wiki/Desarrollo_sostenible).

El manejo forestal sustentable es una estrategia de manejo de recursos naturales con base en las capacidades de los ecosistemas dentro de un área o región definida, a corto y a largo plazo (Aguirre-Calderón, 2015). Los bosques han dejado de ser vistos como productores de madera únicamente y han pasado a ser fuente de una variedad de productos y servicios, en donde los servicios ecosistémicos como la conservación de la biodiversidad, la provisión de servicios hidrológicos, la captura de carbono, la recreación y la identidad cultural son igual o más importantes que la madera; existiendo información de base científica que evidencia los beneficios ecológicos, económicos y sociales de éste manejo en el que además se ha integrado la participación activa de las personas que habitan y son dueñas de las superficies de bosques. Estos nuevos modelos de manejo forestal han facilitado cumplir con los objetivos del desarrollo forestal y realizar un aprovechamiento de los recursos forestales de forma sustentable.

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Figura 2. Árbol de importancia cultural, Ejido Caoba, Quintana Roo.

En el contexto internacional, los esfuerzos realizados para fomentar el manejo sustentable de los bosques incluyen iniciativas para alcanzar un entendimiento común de este concepto, mediante la formulación de criterios e indicadores a través de los cuales la sustentabilidad puede ser evaluada, vigilada y registrada a nivel nacional y local. De manera que la definición de criterios e indicadores (C&I) para el monitoreo y la planeación del manejo forestal sustentable ha sido un objetivo central de las políticas ambientales internacionales al que han dirigido la atención investigadores y funcionarios de todo el mundo.

Los criterios e indicadores para evaluar la sustentabilidad del manejo forestal varían en las diferentes escalas de la evaluación, y cambian a través del tiempo, además son diferentes de acuerdo al contexto socioeconómico. Por lo que, deben ser revisados y actualizados periódicamente para alcanzar las metas del manejo forestal programadas, y poder asegurar que se estén considerando los valores sociales predominantes, el desarrollo tecnológico alcanzado, el nivel de desarrollo económico, y la normatividad forestal establecida (Aguirre-Calderón, 2015).

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Figura 3. Bacadilla en Área Forestal Permanente (AFP) de Ejido Nohbec, Quintana Roo.

Diversas instituciones los han desarrollado como base para evaluar la sustentabilidad según el tipo de ecosistema forestal, escala de manejo y productos aprovechados. Lo anterior ha dado origen a la certificación forestal, que constituye un proceso que evalúa el desempeño del manejo forestal, para garantizar que los productos que provienen de los ecosistemas forestales tomen en cuenta estándares que sean: ambientalmente adecuados, económicamente viables y socialmente benéficos,  para demostrar que se cumple  con estándares y prácticas homogéneas de conservación y protección de los recursos forestales, y poder diferenciar los productos forestales en el mercado como respuesta a grupos de consumidores interesados en adquirir productos responsables con el medio ambiente.

Esto dio lugar a la creación de instrumentos a nivel internacional y nacional para promover el manejo forestal sustentable que se expresan en estándares de certificación, los cuales integran principios, criterios e indicadores de buen manejo que norman cómo debe realizarse la administración de los recursos forestales (Aguirre-Calderón, 2015).

El Proceso de Montreal (PM) se originó en 1994 como respuesta a los Principios Forestales de la Cumbre de Río en 1992. El Grupo de Trabajo está compuesto por representantes de los 12 Países Miembro, México es país miembro del PM desde al año 1987. Los criterios de manejo forestal sustentable del denominado Proceso de Montreal son siete, y por veinte años fueron los criterios que guiaron el desarrollo forestal de México y los procesos de certificación forestal a nivel nacional e internacional.

Hace dos décadas se mencionó que los estándares nacionales de certificación forestal de Forest Stewardship Council (FSC) A.C. fundado en 1993, deberían provenir del convencimiento e interés de todos los actores involucrados, por lo que era necesario preparar y adoptar estándares nacionales que representaran a la gran mayoría de ejidos y comunidades forestales para facilitar su acceso a la certificación forestal.

En México, se han desarrollado estándares como instrumento para evaluar la gestión sustentable del bosque, y se instauró el estándar descrito en la Norma Mexicana de Certificación del Manejo Sustentable de Bosques NMX-AA-143-SCFI-2015, la cual se publicó en 2008, emitió el primer certificado nacional en el año 2011, y se actualizó en el año 2015 (https://www.mx.fsc.org/mx-es), su objetivo principal es Certificar que los bosques en México sean manejados de forma responsable, conservando su biodiversidad y protegiéndolos para las generaciones futuras. Son nueve los principios que la rigen.

La certificación del manejo forestal ha sido aplicada en los bosques desde el año 1989, y en la última década la certificación forestal se convirtió en un instrumento para el desarrollo de mejores prácticas de manejo, y ha contribuido a incrementar el conocimiento y comprensión del manejo forestal sustentable.

En éste sentido los Criterios e Indicadores (C&I) han guiado y apoyado los procesos de certificación de buen manejo forestal que tiene beneficios asociados como son el fortalecimiento de la cultura forestal, conocimiento de cómo mejorar aspectos, ambientales, sociales, administrativos y silvícolas en el aprovechamiento de los recursos forestales; cuya finalidad es lograr un avance en el desarrollo forestal sustentable.

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Figura 4. Ejidatario en gira de intercambio tecnológico. Área Forestal Permanente (AFP), ejido 20 de Noviembre, Campeche.

El Instituto Nacional de Investigaciones, Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), desarrollo proyectos de criterios e indicadores (C&I) para evaluar y monitorear la sustentabilidad del manejo forestal en diferentes bosques templados y tropicales del país. Estas evaluaciones se realizaron a escala local a nivel de unidad de manejo forestal. Se integraron listas de criterios e indicadores para bosques templados de Durango, Chihuahua, Coahuila, Puebla, Tlaxcala, Oaxaca y Chiapas; y para bosques tropicales de Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Este proceso de integración de listas de criterios e indicadores, implicó el desarrollo de verificadores y valores de referencia o estándares específicos para el tipo de bosque, método de aprovechamiento, estructura social y capacidad técnica.

Cada proyecto aportó experiencia al grupo de investigadores involucrados, y fue facilitando la implementación de la metodología y la transferencia de los resultados a los productores forestales ejidales y a los técnicos forestales. El primer proyecto se estableció en Durango en el año 2000 y el último en Chiapas en el año 2014. La lista de C&I que se aplicó en el sureste del país (Campeche, Yucatán, Oaxaca, Chiapas, y Quintana Roo) en 9 ejidos que suman un área forestal permanente de 150, 337 hectáreas, y abarcan los ecosistemas de selva mediana subperennifolia, selva mediana subcaducifolia, bosque mesófilo de montaña y bosque de pino-encino; arrojó como resultado de la aplicación de los 40 indicadores que conforman la lista, que el manejo forestal que se realiza es sustentable, y se cumple con el 75% o más de los indicadores.

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Figura 5. Taller de Técnicos forestales y Académicos. Aserradero Ejido Caoba, Quintana Roo.

Se realizó un taller en el año 2013 con técnicos forestales y productores forestales ejidales de la Península de Yucatán para revisar y comparar los criterios e indicadores (C&I) y los  métodos para su evaluación empleados en este proyecto operado por el INIFAP con los utilizados por el FSC para la certificación de buen manejo forestal, específicamente para los principios: P3.1 Derechos sociales y laborales y P1.2 Conservación de la biodiversidad; que han resultado ser un obstáculo para los productores y técnicos forestales en el proceso de certificación. Los participantes del taller mencionaron que los C&I del proyecto son más claros y puntualizan la forma de verificar el cumplimiento de cada indicador, mientras que los C&I del FSC carecen de fundamento por estar fuera del contexto social, técnico y operativo de los ejidos y comunidades del sureste de México. El análisis estadístico que se aplicó a cada uno de los principios evaluados consistió de un Análisis de Varianza (ANOVA) en el software Sistema de Análisis Estadístico (SAS, v9.3); la comparación de medias para determinar la posible diferencia entre los valores asignados por los Técnicos, se llevó a cabo a través de la prueba estadística de DUNCAN.

Este ejercicio mostró que los criterios e indicadores del proyecto son 75% más efectivos y comprensibles que los del FSC. Por consiguiente, se considera que la integración de los C&I evaluados en este proyecto a los procesos actuales de normatividad forestal en México, como son las Auditorías Técnicas Preventivas (ATP) y la Norma Mexicana (Norma Mexicana NMX-AA-143-SCFI-2015) para la certificación del manejo forestal sustentable, impactaría positivamente en la certificación a nivel de unidad de manejo forestal en los ejidos y comunidades.

 

Literatura

Aguirre-Calderón, 2015. Manejo Forestal en el siglo XXI. Rev. Madera y Bosques vol.21, núm. Especial: 17-28 2015

Desarrollo Sostenible.

Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Desarrollo_sostenible

Forest Stewardship Council-México

Disponible en: https://www.mx.fsc.org/mx-es

 

Contacto

Guadalupe Fabiola Reygadas Prado

[email protected]

 

Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Conservación y Mejoramiento de Ecosistemas Forestales (CENID-COMEF), INIFAP.

 

 

 

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