
La Comisión Europea estimó que la producción de carne en la Unión Europea tendrá un comportamiento desigual durante 2026, con descensos en los sectores bovino y ovino, mientras que la carne de cerdo y de ave registrarán un crecimiento impulsado por la demanda y mejores condiciones de mercado.
De acuerdo con su informe de perspectivas a corto plazo, la producción de carne de bovino disminuirá 2.2 % este año, tras las caídas registradas en 2025 y a inicios de 2026. La reducción responde principalmente a la disminución del hato ganadero, lo que mantendrá elevados los precios y favorecerá el consumo de proteínas de menor costo.
Las exportaciones de carne de res caerán 12 %, mientras que las ventas de ganado en pie disminuirán 18 %, afectadas por la reducción de envíos hacia Turquía y países de Oriente Medio. En contraste, las importaciones aumentarán 12 %, impulsadas por el acuerdo comercial con Mercosur y una mayor oferta procedente de Sudamérica.
En el caso del sector porcino, la producción crecerá ligeramente, con un incremento estimado de 0.3 %, apoyado por el aumento del número de cerdas reproductoras. Aunque los brotes de peste porcina africana detectados en España provocaron una baja en los precios, las exportaciones comunitarias se han mantenido estables. Para el cierre de 2026 se prevé una ligera reducción de 0.5 % en las ventas al exterior debido a los aranceles aplicados por China y a la competencia de Brasil en Asia.
La avicultura será el segmento con mejor desempeño, con un crecimiento proyectado de 1.4 % en la producción gracias al aumento de la demanda y a márgenes de rentabilidad favorables. Sin embargo, las exportaciones retrocederán 2 % por problemas logísticos y mayores costos de transporte, mientras que las importaciones crecerán 4 %, principalmente desde Brasil, Tailandia y Ucrania.
Por el contrario, la producción de carne de ovino y caprino disminuirá 4.4 % debido a la reducción del inventario de animales y la persistencia de enfermedades pecuarias. Además, se espera una caída de 3 % en las exportaciones de carne y de 15 % en las ventas de animales vivos, mientras que las importaciones aumentarán 7 %, impulsadas por proveedores como Reino Unido y Nueva Zelanda.
Pese a este panorama, la Comisión Europea considera que el consumo de carne en la región se mantendrá sólido durante 2026, aunque advierte que la evolución del mercado seguirá condicionada por la incertidumbre geopolítica, las tensiones comerciales internacionales y los efectos del clima sobre la producción agropecuaria.




