Pecuaria

El vacuno de carne en España inicia 2026 con precios firmes y presión sanitaria por la DNC

El sector del vacuno de carne en España ha comenzado 2026 con un escenario de precios sólidos, aunque marcado por tensiones estructurales y por el impacto de la crisis sanitaria derivada de la dermatosis nodular contagiosa (DNC). De acuerdo con el último Barómetro elaborado por Provacuno, el arranque del año estuvo condicionado por la habitual desaceleración del consumo tras las fiestas, lo que afectó especialmente a los cortes de mayor valor y elevó los stocks en cámaras frigoríficas, obligando a un mayor recurso a la congelación.

Pese a esta menor demanda interna, las cotizaciones se han mantenido en niveles elevados como consecuencia de una oferta ajustada. Las canales de añojos clasificación R alcanzaron un precio medio de 7,53 €/kg, más de un euro por encima del registrado en enero de 2025. Una evolución similar se observa en las hembras cruzadas, donde la categoría U se sitúa en torno a los 7,85 €/kg. Estos niveles consolidan a España como uno de los orígenes más caros del mercado europeo, un factor que reduce su competitividad en el comercio exterior.

En el contexto internacional, el mercado está influido por el liderazgo de Brasil como principal productor mundial de carne de vacuno, superando a Estados Unidos, así como por la paralización del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur tras las protestas del sector primario.

Desde el punto de vista sanitario, la reaparición de la DNC en Girona ha generado un clima de cautela y ha tenido un fuerte impacto comercial. Las exportaciones de animales vivos quedaron totalmente paralizadas, registrando un desplome interanual del 100% en noviembre, lo que ha alterado los flujos habituales del mercado.

En el ámbito industrial, los mataderos redujeron su actividad, con una caída del 5,37% en el número de sacrificios durante noviembre. Sin embargo, la producción en canal descendió en menor medida, un 2,64%, gracias al aumento del peso medio de los animales, que ya se sitúa en 297,44 kg.

Ante la caída de las ventas exteriores de animales vivos, el sector ha recurrido a un mayor volumen de importaciones para abastecer a los cebaderos nacionales. Las entradas de terneros mamones crecieron un 42,7%, mientras que las de pasteros aumentaron un 69,6%, reflejando la necesidad de mantener la actividad productiva en un entorno marcado por la incertidumbre sanitaria y la firmeza de los precios.

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