
La Comisión Europea determinó que Brasil cuenta con un sistema de controles oficiales que ofrece una base sólida para garantizar que la carne de pollo destinada al mercado comunitario cumple con las restricciones europeas sobre determinados antimicrobianos.
La conclusión se desprende del informe final de una auditoría realizada por la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (DG Sante) entre el 24 de agosto y el 4 de septiembre de 2026, como parte del proceso necesario para que Brasil pueda ser incluido en la lista de países autorizados para exportar nuevamente estos productos a la Unión Europea.
Durante la revisión, dos auditores de la Comisión Europea, acompañados por representantes del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil (MAPA), inspeccionaron instalaciones en tres estados del país, entre ellas cuatro mataderos habilitados para exportar a la UE, nueve granjas de engorde, cuatro fábricas de piensos y tres almacenes de medicamentos veterinarios. También analizaron documentación de incubadoras y establecimientos apícolas.
Brasil, principal proveedor de carne de ave para la UE
Brasil es actualmente el mayor exportador mundial de carne de aves y el tercer productor. En 2025 generó 15.3 millones de toneladas de carne de pollo, de las cuales 5.3 millones fueron destinadas a mercados internacionales.
Durante 2024, la Unión Europea importó desde Brasil 286 mil 936 toneladas equivalentes en canal de carne de aves, con un valor aproximado de 625 millones de euros. Ese volumen representó 32 por ciento de las importaciones provenientes de países externos al bloque, colocando a Brasil como su principal proveedor.
Segregación de producción, eje de los controles
La auditoría encontró que la legislación brasileña todavía presenta algunas diferencias respecto de las normas europeas. Entre abril y mayo de 2026, Brasil prohibió diversos antimicrobianos reservados para uso en medicina humana, aunque la regulación no incluyó inicialmente derivados del ácido fosfónico, como la fosfomicina.
Posteriormente, Brasil estableció restricciones para estas sustancias en especies como abejas, bovinos, équidos y peces, pero no en aves ni porcinos. Actualmente permanecen registrados tres productos con fosfomicina para uso en avicultura.
El país también canceló el registro de cinco promotores de crecimiento, aunque las existencias disponibles podrán utilizarse hasta el 23 de octubre de 2026. Otros promotores antimicrobianos continúan autorizados para aves.
Ante estas diferencias regulatorias, las garantías ofrecidas a la Unión Europea se sustentan principalmente en la separación de las líneas de producción destinadas al mercado comunitario y en los sistemas de autocontrol aplicados por las empresas.
La verificación oficial en las granjas comenzó el 1 de julio de 2026. Debido a que el ciclo de engorda del pollo ronda los 45 días, el MAPA señaló que los lotes sacrificados a partir del 16 de agosto ya habían permanecido durante toda su vida bajo el nuevo esquema de control.
Cuando se detecta el uso de sustancias prohibidas, el lote queda descalificado y la granja es retirada de la cadena de producción autorizada para la UE durante un periodo mínimo de seis meses.
Comisión detecta una deficiencia y Brasil aplica correcciones
Los auditores revisaron las notificaciones generadas desde julio y encontraron algunos casos de uso de virginiamicina en alimento para aves. Sin embargo, los animales involucrados no estaban destinados al mercado europeo o fueron sacrificados en establecimientos que no cuentan con autorización para exportar a la UE.
Las cuatro empresas integradoras inspeccionadas no utilizaban fosfomicina. Tres de ellas habían dejado de emplear promotores de crecimiento entre 2006 y 2022, mientras que la cuarta suspendió su utilización en junio de 2026.
La única deficiencia señalada por los auditores estuvo relacionada con la supervisión de las fábricas de premezclas, debido a que inicialmente no estaban contempladas dentro del módulo de verificación de piensos para exportaciones a la UE.
Durante la auditoría, el MAPA amplió el esquema de supervisión a estos establecimientos y estableció como fecha límite el 20 de septiembre para completar las verificaciones. También prohibió la adquisición, uso, almacenamiento e incorporación de derivados del ácido fosfónico en instalaciones que producen alimentos y productos intermedios destinados a la cadena exportadora.
No obstante, la Comisión señaló que el programa oficial de muestreo de piensos de 2026 todavía no contempla alimentos para aves ni las sustancias reservadas. Por ello, el MAPA se comprometió a implementar un programa adicional enfocado específicamente en la detección de fosfomicina.
La auditoría tampoco incluyó una evaluación del sistema electrónico de recetas veterinarias PrescVET, que comenzó a operar el 3 de septiembre y apenas tenía un día en funcionamiento cuando inició la revisión.




