Pecuaria

Reapertura al ganado impulsa economía local

Santa Teresa, NM— A las 10:45 de la mañana, el portón instalado en el muro fronterizo volvió a abrirse. Tras concluir las inspecciones sanitarias y cumplir los protocolos federales, el primer lote de ganado mexicano ingresó a Estados Unidos por la estación cuarentenaria de Santa Teresa.

El cruce fue recibido con aplausos y emoción por trabajadores, ganaderos, compradores y autoridades de ambos países. Después de un año y cuatro meses sin actividad, el movimiento de las primeras reses representó mucho más que la reapertura de una puerta: marcó el comienzo de la recuperación de una cadena económica que conecta a Chihuahua con Nuevo México, El Paso y otras comunidades de la región fronteriza.

Personal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), autoridades sanitarias mexicanas y representantes de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua participaron en la reanudación de las operaciones.

“Estamos emocionados, felices y cansados. Es una mezcla de emociones porque ha sido mucho trabajo”, expresó Daniel Manzanares, director de la estación ganadera de Santa Teresa.

La reapertura representa un alivio para productores mexicanos que durante meses perdieron acceso directo al mercado estadounidense, pero el beneficio se extiende mucho más allá de los ranchos.

Manzanares destacó que la compraventa de ganado genera un “efecto dominó” en los condados de Doña Ana y El Paso, así como en Las Cruces, Santa Teresa y otras comunidades cercanas.

Los ganaderos y compradores que llegan a la región adquieren camionetas, camiones, maquinaria, herramientas, ropa e insumos para los ranchos. Además, utilizan hoteles, restaurantes, gasolineras y distintos negocios de servicios.

“Traen a sus familias, compran cosas para el rancho, se hospedan y van a restaurantes. Dejan una cantidad muy importante de dinero que ayuda a los negocios de El Paso y Las Cruces”, explicó el director.

En 2024, antes de la suspensión, por Santa Teresa cruzaron poco más de 500,000 cabezas de ganado. Manzanares estimó que el valor total de esas operaciones superó los $1,200 millones.

No todo ese dinero permaneció en la región, aclaró, pero una parte importante se reflejó en consumo, empleos, transporte y servicios relacionados con la actividad ganadera. Cada animal que ahora cruza tiene un peso promedio cercano a las 600 libras (272 kilogramos) y puede alcanzar un valor aproximado de $3,300, según los cálculos compartidos durante el evento.

Primer lote: 101 reses de Chihuahua

Para el primer día se esperaba el ingreso de poco más de 400 cabezas, aunque Manzanares explicó que la cifra exacta solo podría conocerse al terminar el proceso, porque algunos animales pueden ser rechazados durante las revisiones.

El primer lote estuvo integrado por 101 reses procedentes de Chihuahua, con un peso promedio aproximado de 760 libras (345 kilogramos) por cabeza. Durante la jornada participaron animales pertenecientes a seis propietarios y diferentes ranchos de la entidad. Para el día siguiente estaban programadas 786 cabezas, mientras que las operaciones continuarán de lunes a viernes con la expectativa de aumentar gradualmente el volumen.

Entre quienes recibieron el primer cargamento se encontraban Carlos Carrión y Arnoldo Rodríguez, dos de los trabajadores con mayor antigüedad en la estación cuarentenaria de Santa Teresa. Con sonajas y movimientos precisos, guiaron al ganado hasta la báscula para realizar el conteo, registro y pesaje correspondiente.

El cierre redujo drásticamente la actividad de la estación. En 2024 trabajaban alrededor de 38 personas, pero durante la suspensión la plantilla disminuyó hasta quedar integrada por apenas cuatro empleados. Con la reapertura regresaron trabajadores que habían compartido durante años las labores de recepción, marcaje, manejo, pesaje e inspección del ganado. La plantilla comenzó nuevamente con aproximadamente 13 o 14 personas y podría crecer conforme aumenten los cruces.

“Verlos reunirse desde el lunes y observar su felicidad ha sido algo muy especial. Han trabajado juntos durante muchos años. Esto es como un reencuentro familiar”, relató Manzanares.

Adán Laguna, quien lleva 12 años laborando en diferentes puestos dentro de la estación y ahora se desempeña como supervisor y responsable de la báscula, también expresó satisfacción por el regreso de las operaciones. Ha sido vaquero, encargado de puertas, marcador y receptor de animales. Durante la primera jornada le correspondió pesar el ganado que ingresaba a territorio estadounidense. De acuerdo con sus registros preliminares, algunos grupos alcanzaron pesos totales cercanos a las 38,000 libras (17,237 kilogramos).

Bustillos hizo varios viajes a Washington

Manzanares atribuyó la reapertura al trabajo coordinado entre los gobiernos de México y Estados Unidos, las autoridades estatales y locales, el Condado de Doña Ana y las organizaciones ganaderas. Reconoció especialmente las gestiones de Álvaro Bustillos, presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua, quien realizó varios viajes a Washington para solicitar la reactivación del puerto.

También destacó el trabajo efectuado en San Jerónimo por el administrador Juan Castillo y el personal mexicano encargado de preparar, revisar y entregar los animales antes de su ingreso a Estados Unidos.

La estación de Santa Teresa realizó modificaciones para cumplir los nuevos requisitos del USDA. Entre ellas se encuentran sistemas de identificación mediante etiquetas de radiofrecuencia (RFID) y controles adicionales para rastrear cada animal.

Senasica, los productores y el Gobierno de Chihuahua también adecuaron las instalaciones del lado mexicano para disminuir el riesgo de propagación del parásito.

Dudley Hoskins, subsecretario de Programas de Comercialización y Regulación del USDA, aseguró que la reapertura fue posible después de meses de trabajo conjunto con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), veterinarios, productores y agencias estadounidenses. “Tenemos confianza en los protocolos y en que las personas adecuadas están realizando el trabajo correcto”, declaró.

Tres a cinco días de tratamiento

El nuevo procedimiento establece que cada animal debe recibir, entre tres y cinco días antes del cruce, un tratamiento autorizado. Posteriormente es sometido a varias inspecciones visuales efectuadas por técnicos de salud animal. El proceso incorpora además perros detectores y un baño con un producto aprobado para controlar parásitos, sin eliminar las revisiones tradicionales contra tuberculosis, garrapatas y otros problemas sanitarios.

Las medidas iniciales son particularmente estrictas. Durante la primera jornada fueron rechazadas varias reses que habían sido castradas recientemente, pues presentaban heridas abiertas y no podían completar el protocolo contra el gusano barrenador.

Hoskins explicó que una herida no confirma la presencia del parásito, pero cualquier señal de riesgo basta para impedir el ingreso del animal. “Comenzaremos despacio, seremos diligentes y nos aseguraremos de que el proceso funcione como se necesita”, afirmó.

El puerto podría cerrar nuevamente si surgiera una infestación importante cerca de la zona, si los tratamientos dejaran de aplicarse correctamente o si fallaran los mecanismos de inspección y rastreo. “Mientras el sistema conserve su integridad, continuaremos trasladando ganado de manera segura y legal”, afirmó.

Se controló con moscas macho estériles

El gusano barrenador del Nuevo Mundo es la larva de una mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas. Puede afectar al ganado, caballos, animales silvestres, perros, gatos y, en casos poco frecuentes, a seres humanos.

El funcionario del USDA aclaró que se trata de un parásito y no de un patógeno, por lo que su presencia no representa por sí misma un problema de inocuidad de la carne. Sin embargo, una infestación sin tratamiento puede provocar lesiones graves y la muerte del animal.

Una de las principales herramientas para controlarlo es la liberación de moscas macho estériles. Como la hembra se aparea una sola vez, el encuentro con un macho esterilizado impide que produzca descendencia. La técnica fue desarrollada por investigadores del USDA desde la década de 1950 y permitió erradicar al parásito de Estados Unidos, México y gran parte de Centroamérica durante el siglo pasado.

Hoskins advirtió que el puerto podría cerrar nuevamente si surgiera una infestación importante. El funcionario evitó anticipar si la reapertura tendrá un efecto inmediato sobre los precios de la carne, señalando que la decisión se tomó con base en la evaluación sanitaria y no en las fluctuaciones del mercado. Por ahora, la meta consiste en recuperar gradualmente la capacidad que existía antes del cierre, sin debilitar los controles contra el gusano barrenador.

‘Ha sido una bendición‘

El primer lote no devolvió de inmediato el volumen perdido durante 16 meses, pero reactivó empleos, reencontró a los trabajadores y devolvió esperanza a productores que dependen del comercio binacional.

Con cada animal que cruza desde San Jerónimo hacia Santa Teresa también comienza a moverse nuevamente una extensa cadena de transporte, compras, hospedaje, alimentación y servicios.

A 16 meses de distancia, este jueves volvió a escucharse el bramido de las reses, el rechinido de las puertas metálicas y las voces de los vaqueros en el manejo de los hatos ganaderos hacia la báscula para luego dirigirlos a los corrales de Santa Teresa. Para quienes permanecieron en la estación durante los meses de inactividad, la jornada tuvo un significado profundamente personal.

“Para nosotros ha sido una bendición poder reabrir”, resumió Manzanares.

Fuente: El Diario

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