Chihuahua se acerca a la reapertura de la frontera para exportar ganado

La reapertura gradual de la frontera de Estados Unidos al ganado mexicano representa un respiro para el sector pecuario y una oportunidad para comenzar a recuperar parte de las pérdidas acumuladas durante los meses en que permaneció suspendida la exportación, señaló Álvaro Bustillos Fuentes, dirigente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua.
El productor consideró que, después de enfrentar la contingencia sanitaria por el gusano barrenador y el cierre de la frontera, finalmente comienza a observarse “una luz al final del túnel”, luego de que las autoridades estadounidenses pusieran en marcha el esquema de apertura escalonada anunciado previamente por la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins.
Álvaro Bustillos explicó que Chihuahua se encuentra a unas dos semanas de comenzar con esta nueva etapa, por lo que los productores ya trabajan en la organización y cumplimiento de los protocolos sanitarios necesarios para retomar de manera gradual el envío de ganado hacia Estados Unidos.
Uno de los primeros efectos positivos, dijo, comenzó a observarse durante los últimos 10 días, con una presión a la baja en los precios del ganado gordo. Explicó que, durante meses, las empacadoras llegaron a registrar pérdidas de entre 300 y 500 dólares por cabeza, situación que terminó repercutiendo en toda la cadena productiva.

El dirigente ganadero consideró que la recuperación del flujo de exportación también podría contribuir a estabilizar los precios de la carne para los consumidores, después del fuerte incremento registrado durante el periodo de cierre.
La reapertura también representa una oportunidad para los pequeños productores de los estados fronterizos, quienes durante años han trabajado para mantener sus acreditaciones sanitarias y tener acceso al mercado estadounidense, considerado uno de los principales valores agregados para la ganadería del norte del país.
Álvaro Bustillos recordó que desde 2024 el sector trabajó en un protocolo sanitario para enfrentar la contingencia y que ahora, con la reapertura, se incorporan medidas adicionales, entre ellas la inspección con perros y la aplicación de doramectina al ganado. El periodo de acción del tratamiento deberá cumplirse ahora durante 78 horas, en lugar de las 36 horas contempladas anteriormente.
El cierre fronterizo provocó además un fuerte costo de oportunidad para los productores mexicanos. De acuerdo con el dirigente, se estima que entre 1.5 y 1.7 millones de cabezas de ganado que pudieron haber sido exportadas no cruzaron hacia Estados Unidos durante el periodo de suspensión.

Una parte importante de esos animales terminó colocándose en el mercado nacional, lo que significó para los productores recibir prácticamente la mitad del valor que habrían obtenido mediante la exportación. Este impacto se sumó a los problemas derivados de las sequías recurrentes y las dificultades económicas que enfrenta el sector pecuario.
El dirigente ganadero sostuvo que la experiencia también dejó clara para Estados Unidos la importancia del ganado mexicano, pues mientras las exportaciones de México disminuyeron, las compras estadounidenses de ganado procedente de otros países aumentaron entre 20 y 30 por ciento. Recordó que aproximadamente dos terceras partes del valor del ganado mexicano se generan en el mercado estadounidense.
Finalmente, Álvaro Bustillos lamentó que los pequeños productores hayan sido quienes enfrentaron mayores dificultades durante el cierre y cuestionó la falta de apoyos suficientes para que puedan recuperarse.
Señaló que Chihuahua se encuentra entre los estados más castigados, pese a ser el principal exportador de ganado de México, aunque existe expectativa ante la posible autorización de apoyos del programa Cosechando Soberanía.





