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México gana terreno en el mapa siderúrgico de Norteamérica, mientras EU acelera producción de acero

La industria siderúrgica mundial volvió a enfriarse en julio, pero Norteamérica siguió avanzando y México se encuentra en una posición privilegiada para aprovechar ese movimiento: Estados Unidos aumentó su producción de acero 4.4 por ciento anual y la región en su conjunto creció 4.9 por ciento, justo cuando Washington busca reducir su dependencia de proveedores externos y fortalecer las cadenas industriales del continente.

De acuerdo con la World Steel Association (worldsteel), los 70 países que reportan a la organización produjeron 149.2 millones de toneladas de acero crudo en julio, 0.3 por ciento menos que un año antes. En contraste, Norteamérica produjo 9.6 millones de toneladas, con un crecimiento de 4.9 por ciento.

La diferencia se vuelve todavía más clara en el acumulado. Entre enero y julio, Norteamérica produjo 65.9 millones de toneladas, 5.4 por ciento más que en el mismo periodo de 2025. Con ello, la región se mantiene entre las zonas de mayor crecimiento de la industria siderúrgica mundial.

Para México, el dato llega en un momento particularmente sensible. La revisión del T-MEC ya puso sobre la mesa temas como el contenido regional, el origen de los insumos y la necesidad de evitar que productos provenientes de terceros países entren al mercado norteamericano y terminen desplazando a productores de la región.

EU acelera y México mira la oportunidad

Estados Unidos produjo 7.4 millones de toneladas de acero crudo en julio, 4.4 por ciento más que en el mismo mes de 2025. Entre enero y julio acumula 50.2 millones de toneladas, un aumento de 6 por ciento anual.

El crecimiento estadounidense es relevante para México porque Estados Unidos no sólo es su principal socio comercial, sino también el principal mercado para buena parte de la producción siderúrgica mexicana.

La expansión de la producción estadounidense ocurre además bajo un esquema comercial mucho más proteccionista, marcado por los aranceles de la Sección 232 y por una política industrial que busca incentivar la producción doméstica y limitar la dependencia de acero importado.

El resultado es una Norteamérica que está produciendo más acero precisamente cuando Washington intenta que la región sea también más autosuficiente en insumos industriales.

Y ahí aparece México.

México tiene una pieza que Washington necesita

Aunque worldsteel no coloca a México entre los 10 mayores productores mundiales y su comunicado de julio reporta el dato agregado de Norteamérica, los indicadores disponibles de la industria mexicana muestran una recuperación importante durante 2026.

Datos de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero), citados por SteelOrbis, indican que la producción mexicana de acero terminado aumentó 5.2 por ciento entre enero y mayo, para alcanzar 7.61 millones de toneladas.

Sólo en mayo, la producción total de acero en México se disparó 34.9 por ciento anual, a 1.3 millones de toneladas.

Pero hay otra cifra que ayuda a entender el tamaño del reto: entre enero y mayo, México todavía importó 4.15 millones de toneladas de productos terminados de acero, aunque esa cifra representó una reducción de 12.7 por ciento frente al mismo periodo de 2025.

Es decir, México está produciendo más y comprando menos acero terminado en el exterior, pero todavía existe una brecha importante que cubrir.

Y esa brecha puede convertirse en una oportunidad para la siderurgia nacional si la relocalización industrial continúa avanzando.

China pierde fuerza mientras Norteamérica gana peso

La fotografía mundial también está cambiando.

China produjo 76.9 millones de toneladas en julio, más de 10 veces la producción estadounidense, pero registró una caída de 3.6 por ciento anual. En los primeros siete meses del año acumula 577 millones de toneladas, 3.1 por ciento menos que en el mismo periodo de 2025.

La comparación es significativa: mientras China reduce su producción, Estados Unidos la aumenta 6 por ciento en el acumulado y Norteamérica crece 5.4 por ciento.

Asia y Oceanía, que concentran la mayor parte de la producción mundial, registraron una disminución de 0.9 por ciento en enero-julio. En contraste, además de Norteamérica, África creció 9.5 por ciento y Europa fuera de la Unión Europea avanzó 5.5 por ciento.

En otras palabras, el mercado mundial no está creciendo de manera uniforme. La producción se está desplazando hacia determinadas regiones mientras otras enfrentan menor actividad y una fuerte presión por el exceso de capacidad.

La OCDE prevé para 2026 una producción de acero de 108.3 millones de toneladas en la región del T-MEC, 0.6 por ciento más que en 2025, mientras que la demanda alcanzaría 145.16 millones de toneladas, un aumento de 0.6 por ciento.

La diferencia entre producción y demanda es precisamente uno de los elementos que mantendrá la presión sobre las importaciones y sobre la definición de reglas comerciales dentro de Norteamérica.

El verdadero reto para México: sustituir importaciones

Por eso, para México la oportunidad no consiste simplemente en producir más acero.

El verdadero negocio está en producir el acero que hoy se importa y, al mismo tiempo, integrarlo a las cadenas manufactureras que están llegando al país.

Automotriz, electrodomésticos, maquinaria, construcción, infraestructura, energía y manufactura avanzada son algunos de los sectores que pueden incrementar su demanda de acero conforme avancen las inversiones vinculadas con el nearshoring.

La industria mexicana tiene además una ventaja que otros proveedores asiáticos no poseen: la cercanía física con Estados Unidos y la integración productiva que ya existe entre ambos mercados.

Esa ventaja puede cobrar todavía más valor si la revisión del T-MEC termina endureciendo las reglas sobre contenido regional y origen de los insumos.

De hecho, la propia OCDE identifica a Norteamérica como una de las regiones donde las políticas industriales y comerciales están intentando proteger a la industria frente al exceso de capacidad global y las distorsiones comerciales.

Una oportunidad que también tiene riesgos

El escenario, sin embargo, no está resuelto a favor de México.

Estados Unidos está aumentando su producción, pero también está utilizando su política comercial para proteger a sus propios fabricantes. Eso significa que Washington puede buscar una mayor integración regional y, al mismo tiempo, exigir que una mayor proporción del acero utilizado en productos destinados al mercado estadounidense sea producido dentro de Norteamérica.

Para México, el desafío será conseguir que esa integración no signifique simplemente importar más acero estadounidense, sino aumentar la participación de las acereras mexicanas en las cadenas regionales.

La discusión del T-MEC será fundamental.

México tendrá que defender el acceso de su acero al mercado estadounidense, pero también demostrar que puede ofrecer suministro competitivo, confiable y con trazabilidad de origen (melt & pour) para las nuevas inversiones manufactureras.

La presión para reducir la dependencia de Asia puede jugar a favor de la industria mexicana, pero sólo si el país logra cerrar la brecha entre producción y consumo.

La carrera ya comenzó

Los números de julio dejan una señal clara: mientras el mundo siderúrgico se estanca, Norteamérica está creciendo.

Los 70 países monitoreados por worldsteel acumularon 1,081.2 millones de toneladas de acero crudo entre enero y julio, 0.6 por ciento menos que un año antes. Norteamérica, en cambio, aumentó su producción 5.4 por ciento.

Para México, la coyuntura puede representar algo más que una recuperación de la producción siderúrgica.

Puede ser la oportunidad de convertirse en un proveedor indispensable para la siguiente etapa de industrialización de Estados Unidos y Canadá.

Pero para conseguirlo tendrá que producir más, sustituir importaciones, elevar su competitividad y, sobre todo, convencer a sus socios norteamericanos de que el acero mexicano forma parte de la solución para construir cadenas de suministro más seguras y menos dependientes de Asia.

La revisión del T-MEC no será solamente una discusión sobre aranceles. Para la siderurgia mexicana, puede definir quién producirá y quién abastecerá el acero de la próxima generación industrial de Norteamérica.

 

Fuente: Reportacero

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