Uva importada pierde volumen en China pero gana valor en segmento premium

Daniel Ho, copropietario y director comercial de Shanghai Topsun Fresh, explica que Asia concentró 30 millones de toneladas de uva de mesa en la temporada 2025-26, equivalentes al 71,5% de la producción mundial. China encabeza ese volumen con cerca de 15,02 millones de toneladas, aproximadamente la mitad de la producción global. Alrededor del 30% de las superficies productivas chinas ya opera bajo invernaderos y macrotúneles, y variedades como Shine Muscat registran una fuerte expansión.
Ese crecimiento interno se refleja directamente en las importaciones: China acumula una caída del 58% en sus compras externas de uva. En contraste, otros mercados asiáticos muestran incrementos elevados, con Filipinas creciendo un 90%, Vietnam un 60% e Indonesia un 49%, dentro de un alza general del 11,1% en las importaciones de uva en la región.
La fruta importada representa menos del 1% del consumo total de uva en China, lo que configura un nicho donde sabor, dulzor, firmeza, frescura y condición visual pesan más que el volumen. Para productores de Chile, Perú o Australia, Ho señala que la oportunidad se concentra en consumidores de mayores ingresos que buscan atributos ausentes en la oferta masiva doméstica.
La logística se vuelve una variable central en esta ecuación. Los servicios marítimos directos desde Sudamérica permiten preservar condición, mientras el transporte aéreo opera como herramienta para segmentos premium y períodos de alta demanda. Shanghai Topsun Fresh llegó a movilizar alrededor de 2 millones de kilos por vía aérea en operaciones recientes, utilizando cargueros con capacidades cercanas a 100 toneladas.
La estrategia exportadora hacia China ya no pasa únicamente por aumentar volúmenes enviados, sino por seleccionar variedades con mejores atributos sensoriales, fortalecer el control de calidad en origen y reducir los tiempos de tránsito en la cadena de suministro.




