Medicamentos para bajar de peso e IA impulsan nuevos hábitos de consumo de pollo en EE. UU.

El consumo de pollo fresco en Estados Unidos está experimentando cambios impulsados por el uso de medicamentos GLP-1 para el control de peso y la creciente incorporación de la inteligencia artificial (IA) en la planificación de comidas, de acuerdo con un estudio presentado durante la Chicken Marketing Summit 2026.
La investigación, elaborada por Circana para el National Chicken Council (NCC) y WATT Global Media, revela que el 27 por ciento de los consumidores encuestados aseguró que él o algún integrante de su hogar ha utilizado medicamentos GLP-1, una cifra que más que duplica la registrada hace dos años.
Quienes recurren a estos tratamientos reportan una disminución en el consumo de botanas, bebidas alcohólicas y comidas fuera de casa, mientras incrementan la compra de pollo, frutas y verduras. Además, la tendencia hacia una alimentación más saludable está favoreciendo los alimentos frescos y los ingredientes para cocinar en el hogar, en lugar de productos ultraprocesados.
El estudio también destaca el crecimiento del uso de la inteligencia artificial como apoyo en la cocina. Más de la mitad de los compradores de pollo fresco utiliza herramientas de IA para buscar recetas o inspiración culinaria, mientras que cerca de un tercio las emplea para planificar menús o elaborar listas de compras. La adopción es especialmente alta entre los consumidores más jóvenes.
De acuerdo con Tom Super, portavoz del National Chicken Council, el pollo reúne características que responden a las nuevas demandas del mercado, al ser una proteína versátil que se adapta tanto a quienes buscan mejorar su salud como a quienes desean preparar alimentos de manera rápida y práctica.
Los resultados muestran además que el 64 por ciento de los participantes considera a la carne fresca como la mejor fuente de proteína, un porcentaje superior al registrado en estudios previos. Asimismo, los consumidores están dispuestos a pagar más por productos con atributos como crianza libre, ausencia de antibióticos y producción local, una preferencia más marcada entre los millennials.
Aunque la salud gana relevancia en las decisiones de compra, la practicidad continúa siendo un factor clave. El tiempo de preparación sigue siendo una de las principales prioridades y seis de cada diez consumidores adquieren alimentos por internet o mediante aplicaciones móviles al menos una vez al mes.
El informe concluye que la combinación de nuevas tecnologías, cambios en los hábitos alimenticios y una mayor preocupación por la salud está transformando el mercado del pollo fresco en Estados Unidos, obligando a productores y distribuidores a adaptarse a las nuevas preferencias de los consumidores.




