Pecuaria

El gusano llegó y la prevención nunca apareció

El gusano barrenador llegó a Chihuahua. Lo que parecía un problema lejano terminó instalándose en el estado que lidera la producción y exportación de ganado en pie del país. En apenas unos días, los casos confirmados pasaron de 18 a 30 y después a 39. El crecimiento deja claro que el riesgo ya no puede tratarse como un episodio aislado, sino como una amenaza para toda la actividad ganadera.

Los especialistas explican que un solo animal infestado puede albergar hasta 200 larvas. Si el caso no se reporta oportunamente, muchas de ellas completan su desarrollo y se transforman en moscas capaces de depositar nuevos huevecillos en heridas de otros animales. El resultado es una cadena de contagios que puede expandirse con rapidez si no se detecta y atiende desde el primer momento.

La pregunta inevitable apunta hacia el Gobierno Federal. El parásito avanzó durante casi 20 meses desde la frontera sur hasta llegar a Chihuahua. ¿Por qué no se reforzaron los controles sanitarios para impedir su desplazamiento? Resulta difícil entender que una amenaza conocida recorriera prácticamente todo el país antes de alcanzar la principal entidad exportadora de ganado. La prevención debió comenzar mucho antes.

Ahora el margen de maniobra es menor. Los productores deben revisar diariamente a sus animales, reportar cualquier herida sospechosa mediante los canales oficiales y evitar ocultar los casos por temor a restricciones comerciales. Al mismo tiempo, las autoridades necesitan fortalecer la vigilancia zoosanitaria, acelerar la atención de los reportes y reforzar las medidas de control en la frontera sur para evitar que nuevas amenazas sanitarias recorran nuevamente el país hasta convertirse en una crisis.

Fuente: El Diario de Juárez

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