
La Comisión Europea presentó su primera Estrategia Ganadera, un plan de largo plazo diseñado para fortalecer la competitividad, resiliencia y sostenibilidad del sector pecuario en la Unión Europea, además de garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo de las comunidades rurales.
El documento establece cinco ejes de acción. El primero busca preparar al sector frente a crisis sanitarias, climáticas y de mercado mediante el fortalecimiento de herramientas de gestión de riesgos, nuevos esquemas de seguros y una mayor vigilancia para prevenir enfermedades animales.
La segunda prioridad está enfocada en mejorar la competitividad de la ganadería europea con mayor acceso a financiamiento, apoyo a la economía circular, mejores ingresos para los productores y la armonización de normas de producción y bienestar animal.
En materia de sostenibilidad, la estrategia contempla actualizar la legislación sobre bienestar animal para aves y porcinos, desarrollar metodologías comunes para medir emisiones ganaderas e impulsar un uso más eficiente de nutrientes y recursos naturales.
El plan también busca apoyar a las explotaciones ubicadas en regiones vulnerables, promover mataderos móviles o de baja capacidad para reducir el transporte de animales y fortalecer las economías locales.
Como quinto eje, Bruselas reforzará el etiquetado de origen de los productos europeos, impulsará un sistema de excelencia para reconocer prácticas sostenibles y promoverá la producción ecológica y las indicaciones geográficas.
La estrategia incorpora además un Plan de Acción sobre Proteínas con el objetivo de reducir la dependencia de importaciones. Actualmente, solo el 25 % de las proteínas vegetales utilizadas en la alimentación animal se producen dentro de la Unión Europea, porcentaje que se busca elevar al 35 % para 2035.
El documento advierte que la ganadería europea enfrenta una pérdida gradual de capacidad productiva. En la última década, Francia redujo 16 % su hato bovino y Alemania disminuyó 22 % su inventario porcino, situación atribuida al incremento en los costos de alimentación y energía, así como al limitado poder de negociación de los productores.
Entre las medidas previstas destaca la creación de un instrumento financiero posterior a 2027 para respaldar seguros frente a riesgos climáticos y sanitarios, además de reforzar la prevención de enfermedades mediante programas de vacunación. La Comisión estima que el sector requiere más de 18 mil millones de euros para modernizar infraestructura y mejorar los sistemas de manejo de estiércol.
En bienestar animal, Bruselas prevé presentar antes de concluir 2026 nuevas normas para la producción de aves, mientras que en 2027 impulsará una propuesta para sustituir gradualmente las jaulas de gestación en la porcicultura por sistemas de corrales.
La estrategia también advierte sobre el abandono de tierras agrícolas en zonas rurales y plantea aprovechar mejor el estiércol como fertilizante y fuente de biometano, dentro de un modelo de economía circular que contribuya a reducir emisiones y generar nuevas oportunidades para el sector ganadero europeo.




