EE.UU. busca explicar cómo el gusano barrenador cruzó la frontera hacia Texas

El avance del mortal gusano barrenador del Nuevo Mundo por Texas, que representa un grave riesgo para el ganado bovino de EE.UU., mantiene desconcertados a los expertos, que aún intentan resolver un misterio clave: cómo llegó al país.
Las larvas de esta mosca parásita, que se alimentan del tejido vivo en las heridas de animales de sangre caliente, fueron detectadas por primera vez en un ternero del condado de Zavala a comienzos del mes pasado. Fue el primer caso en el ganado de EE.UU. en unos 50 años. Desde entonces, las detecciones superan las 30 y aún no está claro cómo la plaga ingresó al país ni cómo sigue propagándose.
La falta de información ha convertido al gusano barrenador en un tema de debate político. La secretaria de Agricultura de EE.UU., Brooke Rollins, atribuyó la expansión de la plaga hacia Texas y Centroamérica a las “fallidas políticas migratorias (y la frontera completamente abierta…)” de la administración Biden. En contraste, la congresista por Nuevo México Teresa Leger Fernández pidió “no difundir información falsa”, incluida la afirmación de “que los inmigrantes están trayendo el gusano barrenador”.
Al mismo tiempo, el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) ha recibido críticas —principalmente de los demócratas— por considerar que los recortes de personal y los planes de reorganización de la agencia han debilitado su capacidad para detectar y responder a la amenaza.
“El debate sobre cómo se propagó el parásito probablemente está lleno de especulaciones”, dijo Kevin Esch, vicepresidente ejecutivo de la empresa de salud animal Zoetis Inc.
Comprender cómo esta plaga carnívora ingresó a EE.UU. es fundamental, ya que erradicarla podría tomar años. Mientras tanto, identificar y prevenir las distintas vías por las que puede propagarse será clave para limitar los daños que cause.
La mosca del gusano barrenador solo puede recorrer distancias cortas, por lo que es poco probable que haya cruzado la frontera por sus propios medios. La explicación más probable es que animales infectados —y las personas que los trasladaban— hayan facilitado su propagación tanto hacia Texas como dentro del propio estado. Pero la forma exacta en que ocurrió sigue siendo un misterio. Además, los envíos de ganado desde México, donde la presencia del parásito se había acelerado, permanecen prácticamente suspendidos desde que la plaga fue confirmada allí a fines de 2024.
También existen otras posibilidades. La mosca pudo haber ingresado a través de un animal silvestre o de una mascota que no fue inspeccionada. Una vez dentro de EE.UU., las larvas presentes en animales infectados podrían desarrollarse hasta convertirse en moscas adultas y reproducirse, generando nuevos focos de infestación. Sin embargo, hasta ahora no se han reportado casos en fauna silvestre ni se han capturado moscas salvajes, según el USDA.
“Siempre existe un riesgo con el volumen de transporte y traslado de ganado. Sin duda, no puede descartarse”, dijo Esch, cuya empresa desarrolla medicamentos contra el gusano barrenador con aprobación condicional. Sin embargo, a medida que los casos en México avanzaban hacia el norte hasta quedar a apenas unas decenas de millas de Texas, “tampoco puede descartarse que haya migrado de manera natural y que nuestros esfuerzos de control no hayan sido lo suficientemente eficaces para impedir su avance”.
Los primeros casos detectados en Texas correspondieron a animales jóvenes que difícilmente habrían cruzado la frontera por sí solos. Esto sugiere que fueron infectados por otro animal, aunque todavía no está claro si el contagio provino de animales domésticos o silvestres, explicó Alec Gerry, profesor de entomología de la Universidad de California en Riverside.
Las detecciones, que hasta el domingo sumaban 32 animales, incluidos ovejas y cabras, se concentran principalmente en el sur de Texas. De esos casos, 14 ya figuran como inactivos.
Un perro infectado en Nuevo México, hasta ahora el único caso detectado fuera de Texas, añade un nuevo elemento de incertidumbre.
Inicialmente se creyó que el perro, que ya se recuperó, había contraído el parásito en México. Sin embargo, el Departamento de Agricultura de Nuevo México informó posteriormente que el animal nunca había cruzado la frontera. Eso apunta a una transmisión local, una conclusión que podría indicar que el gusano barrenador tiene una presencia más amplia en EE.UU. de lo que se pensaba. Aun así, no se han detectado nuevos casos en Nuevo México ni se han capturado moscas silvestres allí.
La preocupación es que el gusano barrenador pueda estar propagándose sin ser detectado por el suroeste de EE.UU., pese a que las agencias gubernamentales han actuado con rapidez para contener los brotes. Ya existe una cuarentena en partes de más de una docena de condados de Texas, y varios estados también restringieron el ingreso de ganado procedente de ese estado. El USDA informó que trabaja con el Departamento de Seguridad Nacional para vigilar la frontera y que, además, evalúa nuevas herramientas de monitoreo de fauna silvestre mediante drones e inteligencia artificial.
Rollins rechazó las críticas de que los recortes de personal y los planes para trasladar gran parte de la agencia fuera de su sede en el área de Washington hayan afectado las inspecciones. Según explicó durante una audiencia del Senado a mediados de junio, la agencia incorporó más de 100 empleados de tiempo completo para trabajar en el gusano barrenador durante los últimos 15 meses, en preparación para la llegada del parásito al país. El mes pasado, EE.UU. y México también inauguraron una nueva planta de producción de moscas estériles en Metapa, México —la segunda de este tipo en América— con el objetivo de interrumpir el ciclo reproductivo del insecto.
Aunque aún no se sabe cómo el gusano barrenador llegó a EE.UU., existe un mayor consenso sobre cómo reapareció en México, pese a que se suponía que la plaga no volvería a avanzar tan al norte después de haber sido erradicada de Centroamérica hace décadas.
Desde la década de 1970, EE.UU., México y varios países centroamericanos trabajaron conjuntamente para contener al gusano barrenador en el Tapón del Darién, una franja de unos 60 millas en la frontera entre Panamá y Colombia que separa de forma natural América del Norte y América del Sur. Ese terreno remoto e inhóspito actúa como una barrera biológica natural, aunque cientos de miles de migrantes lo cruzan cada año.
La principal herramienta para contener al gusano barrenador ha sido una planta ubicada en Pacora, Panamá, que durante décadas ha producido de forma continua moscas estériles. Estas se aparean con las hembras silvestres e impiden que se reproduzcan, una estrategia que demostró ser eficaz durante muchos años.
Sin embargo, en 2023 los casos en Panamá aumentaron desde apenas unas decenas hasta 6.500, y desde entonces el parásito ha infectado a más de 185.000 animales en países de Centroamérica y en México. Las teorías predominantes apuntan a que la reducción de la vigilancia durante la pandemia de Covid-19 y el comercio ilegal de ganado en la región facilitaron la propagación del gusano barrenador.
“Las restricciones de movilidad durante la pandemia de Covid-19 afectaron los esfuerzos permanentes de vigilancia sanitaria animal”, señaló Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario principal de la Organización Mundial de Sanidad Animal. Agregó que las temperaturas más cálidas también pudieron haber creado condiciones más favorables para la expansión del parásito.
A partir de allí, el movimiento ilegal de ganado, que no es inspeccionado en los cruces fronterizos oficiales, facilitó el avance de la mosca hacia el norte, afirmó Jeremy Radachowsky, director para Mesoamérica y el Caribe Occidental de la Wildlife Conservation Society.
La organización no gubernamental ha pedido a los países intensificar el combate contra ese comercio, señalando que los focos del gusano barrenador aparecían a lo largo de rutas conocidas de contrabando de ganado desde Nicaragua, pasando por Honduras y Guatemala, hasta México.
“No será suficiente con intentar resolver esto únicamente mediante la liberación de moscas estériles si existe una reinfección y reinfestación constante provocada por el movimiento ilegal de ganado”, concluyó Radachowsky.
Nota Original: Deadly Screwworm’s Leap Into the US Mystifies Health Experts (1)
–Con la colaboración de Cedric Sam.
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