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AGAP advierte pérdidas de productividad y calibres en cultivos por El Niño

El fenómeno El Niño ya afecta la producción agrícola en Perú y amenaza con intensificarse durante el segundo semestre del año, precisamente cuando se desarrollan las campañas de agroexportación de arándanos, uvas, mangos y espárragos, según advierte Gabriel Amaro Alzamora, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP).

Amaro Alzamora señala que el aumento de temperaturas está alterando el desarrollo vegetativo normal de las plantas en todo el país. Los cultivos de consumo local son los más perjudicados hasta el momento, en particular la cebolla y el ajo. En el caso de la cebolla, la caída de productividad se sitúa entre el 20% y el 30%.

Amaro Alzamora afirma: “Todos los productos rotativos que sirven para el consumo diario de todos los peruanos vienen sufriendo una pérdida de productividad, por lo cual entrará menos volumen a los mercados de abastos, eso provocaría un aumento del precio”. La afectación varía por región debido a los distintos microclimas, pero Amaro Alzamora anticipa que en las próximas semanas se irá comprobando la caída de productividad en otros cultivos.

A la menor productividad se suma la reducción de calibres. En el caso de la cebolla, los tamaños más pequeños impiden su ingreso a mercados internacionales que exigen características específicas de tamaño y calidad, lo que se traduce en penalizaciones de precio o rechazo directo.

Para el segundo semestre, la Comisión Multisectorial ENFEN y organismos como la NOAA de Estados Unidos proyectan la mayor intensidad del fenómeno, coincidiendo con las campañas de los principales productos de exportación. Amaro Alzamora señala: “Son diversos los productos de agroexportación que van a sufrir en diferentes medidas. Lo que de todas maneras va a pasar y ya está pasando es la pérdida en productividad y calibres más chicos de los productos”.

A los efectos climáticos se agregan el alza del precio del petróleo y de los fertilizantes.

En materia de medidas de mitigación, Amaro Alzamora plantea que el gobierno actual y el siguiente deben trabajar junto a los gobiernos regionales y locales para instalar defensas en centros poblados, zonas productivas, puentes y carreteras. Cuando las vías quedan interrumpidas, los productos para el mercado local se pierden porque carecen de cadena de frío y no llegan a los mercados mayoristas, lo que dispara los precios de forma inmediata.

La interrupción de carreteras también perjudica a los exportadores: los retrasos reducen la vida de anaquel de los productos en destino y pueden provocar incumplimiento de pedidos y pérdida de clientes.

Amaro Alzamora agrega: “La afectación también va sobre las empresas, los productores y los trabajadores, porque al haber menos producción (menos volumen) se contrata menos personas para trabajar”. Desde AGAP coordinan con el gobierno nacional para declarar en emergencia algunas regiones y permitir el ingreso rápido de maquinaria que habilite carreteras, puentes y riberas de ríos afectados.

Fuente: agraria.pe

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