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Ternium acelera su nueva acería en Pesquería para cumplir reglas del TMEC y abastecer el nearshoring

La nueva acería que Ternium construye en Pesquería encara uno de los retos más complejos de la industria siderúrgica moderna: poner en marcha una operación integrada capaz de transformar mineral de hierro en acero terminado a escala industrial, mientras coordina procesos que exigen precisión logística, eficiencia energética y un suministro constante de materias primas. Pero el desafío técnico es solo una parte de la historia. Esta planta es, en realidad, la pieza estratégica con la que México busca asegurar su lugar en la reconfiguración industrial de Norteamérica.

El proyecto —que registra un avance cercano al 70%— fue concebido para producir hasta 2.6 millones de toneladas anuales de planchón, respaldado por una planta de reducción directa (DRI) con capacidad de 2.1 millones de toneladas al año, explicó Wilmer García, director del Proyecto de Acería, durante un recorrido por las obras.

La inversión no solo ampliará la capacidad de Ternium: permitirá que la compañía cumpla plenamente con las reglas de origen del TMEC, particularmente el criterio melt & pour, que exige que el acero sea fundido y colado en la región para considerarse norteamericano. En un entorno donde Estados Unidos endurece la trazabilidad del acero y donde el nearshoring acelera la llegada de nuevas plantas automotrices, de electrodomésticos y manufactura avanzada, esta acería se convierte en un activo geopolítico.

Una operación diseñada para el nuevo mapa industrial de Norteamérica

Uno de los elementos centrales de la nueva operación será el manejo del pellet de mineral de hierro y del hierro reducido (DRI), materiales que deberán fluir de manera continua entre distintas etapas del proceso productivo.

“Nosotros vamos a alimentar la acería con material caliente, lo cual te da un importante ahorro energético en kilowatt por tonelada”, señaló García.

La estrategia busca reducir consumos energéticos al evitar el enfriamiento y posterior recalentamiento del material, una práctica que se traduce en ventajas de costos en una industria donde la energía es uno de los principales componentes del gasto operativo.

La complejidad del proyecto comienza desde la recepción de materias primas. Inicialmente, la planta utilizará mineral de hierro tipo pellet importado principalmente de Brasil.

“En un principio serán 400 mil toneladas mensuales de mineral de pellet”, explicó García.

La instalación también incorporará chatarra como parte de la carga metálica del horno eléctrico de fusión (EAF). La mezcla prevista contempla aproximadamente 35% de chatarra y 65% de hierro reducido, una combinación diseñada para optimizar costos, calidad metalúrgica y desempeño ambiental.

Tras la etapa de reducción directa, el material será alimentado a un horno de fusión con capacidad cercana a 300 toneladas por colada, desde donde el acero líquido pasará a procesos de metalurgia secundaria antes de convertirse en planchón sólido que alimentará la planta de laminación en caliente que ya opera a plena capacidad de 4.4 millones de toneladas, se ubica a unos metros de la nueva acería y actualmente importa planchón desde Brasil.

Infraestructura a escala continental

Otro de los desafíos operativos será la coordinación de infraestructura auxiliar de gran escala. El proyecto contempla un domo para almacenamiento de materias primas con capacidad de 400 mil toneladas por mes, diseñado para reducir emisiones fugitivas de polvo.

“Este domo es tres veces más grande que el que tenemos en la planta de Guerrero”, afirmó García.

La magnitud del proyecto incluso obligó a la compañía a recurrir a soluciones logísticas poco convencionales. Para el montaje de algunos equipos críticos —como la torre de 150 metros de la planta de DRI y la de 120 metros de la acería— Ternium contrató una grúa de 3 mil toneladas de capacidad proveniente de SpaceX, debido a que en México no existe equipo con las especificaciones necesarias para realizar ciertas maniobras.

La compañía también construye sistemas de transporte de materiales y silos con capacidad cercana a 9 mil toneladas, necesarios para garantizar el flujo continuo entre las distintas áreas de producción.

Un proyecto que avanza al ritmo del nearshoring

Además de los retos tecnológicos, la obra enfrenta el desafío de mantener el ritmo de construcción mientras se preparan las pruebas previas al arranque, previsto para febrero de 2027.

“La planta registra un avance del 70% actualmente”, indicó García. La obra inició en agosto de 2024 con el montaje de la primera estructura, aunque seis meses antes comenzaron los trabajos de obra civil, movimiento y acondicionamiento de suelos.

En el sitio laboran diariamente unos 6,500 trabajadores, entre ingenieros mecánicos, eléctricos, soldadores, montadores de estructuras en altura, técnicos y albañiles. Los fines de semana solo permanecen alrededor de 500 trabajadores, quienes realizan pruebas especializadas como radiografías de tuberías y evaluaciones no destructivas.

El verdadero examen: la sincronización total

Cuando entre en funcionamiento, la acería de Pesquería se convertirá en una de las inversiones industriales más importantes del sector siderúrgico mexicano en los últimos años. Pero el verdadero examen comenzará durante la puesta en marcha, una etapa en la que la sincronización de equipos, materias primas y procesos será el principal reto para un proyecto de esta magnitud.

García lo resume así:

“Tenemos que revisar nave por nave: ¿qué trabajos se van a ejecutar en la semana?, ¿quién está arriba?, ¿quién está abajo?, ¿quién tiene la prioridad? Lo más complejo es la coordinación del día a día. También representan un reto las alturas de las estructuras, las múltiples revisiones, los cálculos de viento, la cercanía del aeropuerto, etc.”

Y añade:

“El mayor desafío es el arranque, porque cuando estemos iniciando vamos a tener que coordinar todos los equipos… se tienen que mover a la vez. Vamos a producir acero líquido y después tendremos que trasladarlo para convertirlo en acero sólido. Ese, para mí, será el mayor desafío: ya producir el planchón…”

Una apuesta para abastecer a la nueva manufactura norteamericana

Entre las empresas que participan en el montaje están Techint, Kepler y Dycusa.

Además de la acería, Ternium ha puesto en marcha recientemente una línea de decapado de 550 mil toneladas anuales, una línea de laminación en frío de 1.6 millones de toneladas y una línea de galvanizado de 600 mil toneladas, instalaciones que buscan incrementar la oferta de aceros de mayor valor agregado para los sectores automotriz, electrodomésticos y manufactura avanzada.

Con esta expansión, la compañía se posiciona para abastecer a los nuevos proyectos de nearshoring que llegan a México y para garantizar que la cadena de suministro regional cumpla con los requisitos del TMEC. En un momento en que Estados Unidos exige trazabilidad total del acero y en que la relocalización industrial redefine el mapa productivo de Norteamérica, la acería de Pesquería no solo es una obra monumental: es una llave estratégica para el futuro manufacturero del país.

 

Fuente: Reportacero

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