
La administración del presidente Donald Trump decidió posponer la firma de dos órdenes ejecutivas que contemplaban reducir los aranceles aplicados a la carne de vacuno importada, luego de la presión ejercida por ganaderos y legisladores republicanos preocupados por el impacto que tendría un aumento en las importaciones sobre la producción nacional.
De acuerdo con información publicada por The Wall Street Journal, la decisión se tomó pocas horas después de que se dieran a conocer los planes del Gobierno federal. Un funcionario de la Casa Blanca confirmó el retraso, aunque no precisó una nueva fecha para la firma de las medidas.
Las órdenes ejecutivas incluían la eliminación del contingente arancelario anual para los países exportadores de carne de res, lo que habría permitido mayores volúmenes de importación con tarifas reducidas.
Además, el paquete contemplaba ampliar los préstamos a productores ganaderos mediante la Administración de Pequeñas Empresas de Estados Unidos, reducir la protección del lobo gris y del lobo mexicano bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción, así como eliminar la obligación del uso de crotales electrónicos en el ganado exigida por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Las organizaciones ganaderas expresaron un rechazo contundente a estas propuestas. El R-CALF USA advirtió que un incremento temporal de las importaciones desincentivaría la expansión de los hatos ganaderos, salvo que el Gobierno se comprometiera a revisar las restricciones en un plazo de dos a tres años.
El aplazamiento refleja la sensibilidad del tema dentro del sector agropecuario estadounidense y la importancia de equilibrar la política comercial con la protección de los productores nacionales.




