Provocan importaciones de carne la reducción del rebaño de EUA: Bill Bullard
Ocasiona también el éxodo de ganaderos e incremento de precios al consumidor

La autorización del Gobierno de Trump para comprar 80 mil toneladas extra de carne Argentina en 2026, contribuye a la reducción del hato ganadero de Estados Unidos, que hila un séptimo año en su caída, afirmó Bill Bullard.
El director ejecutivo de R-Calf USA resaltó que el aumento de las importaciones se correlacionó con la disminución del rebaño bovino estadounidense, el éxodo de ganaderos, y el aumento de los precios al consumidor de la carne de res.
Este posicionamiento de la organización ganadera responde a la nueva proclama de Donald Trump para “Garantizar carne de res asequible para el consumidor estadounidense”.
En ella se aumenta la cantidad dentro del cupo de recortes de carne magra que se pueden importar desde Argentina en 80 mil toneladas métricas adicionales durante el año calendario 2026, lo que se suma al límite anual de 20 mil toneladas métricas dentro del cupo que ya se aplica a ese país.
El propósito, según la administración Trump, de la proclamación es aumentar la oferta de cortes de carne magra importada de Argentina para que los consumidores estadounidenses experimenten una disminución en el precio de la carne molida.
Ante tal situación, el director ejecutivo de R-CALF USA, Bill Bullard, recordó que Gobiernos anteriores también habían promovido el aumento de las importaciones de carne de res de países extranjeros con la misma expectativa de que un mayor suministro importado reduciría los precios al consumidor.
Agregó que análisis similares de gobiernos anteriores acompañaron propuestas para permitir importaciones adicionales de carne de res de países como Argentina, Brasil, Namibia y Paraguay. En cada uno de estos análisis, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos predijo que el impacto negativo para los ganaderos se compensaría con un mayor beneficio para los consumidores.
Pero en la práctica, dijo, los precios al consumidor de la carne de res no se redujeron por el aumento de la oferta de carne importada, al contrario esta práctica se correlacionó con la disminución del rebaño bovino estadounidense, el éxodo de ganaderos y el aumento de los precios al consumidor de la carne de res.
Bullar aseveró que la razón es que el mercado estadounidense de ganado vacuno y de carne de res está tan concentrado que es susceptible al abuso de poder de mercado por parte de las corporaciones dominantes, que pueden reducir los precios pagados a los ganaderos y, al mismo tiempo, aumentar los precios al consumidor.
El líder de la organización R-Calf USA refirió que en un mercado tan concentrado, las empresas dominantes pueden utilizar suministros adicionales de importación para aumentar sus márgenes en lugar de reducir los precios minoristas de la carne de res.
Condenó que “la reticencia de Estados Unidos a gestionar las importaciones ha relegado a este país a ser un importador neto de carne vacuna durante las últimas décadas, y esas importaciones excesivas son un factor importante en la actual contracción del rebaño ganadero estadounidense, que ahora es el más pequeño en más de siete décadas, y en forzar el éxodo de más de la mitad de las granjas y ranchos ganaderos de Estados Unidos”.
Bill Bullard mencionó que “los volúmenes de importación alcanzaron nuevos máximos históricos en cada uno de los últimos tres años, lo que contribuyó a la liquidación en curso de nuestro rebaño de vacas de Estados Unidos, que ahora se encuentra en su séptimo año consecutivo de liquidación”.
Reafirmó que “nuestra industria está en un estado de crisis y necesita protección contra las importaciones que hacen bajar los precios para poder reconstruirse y cumplir con nuestro objetivo de seguridad nacional de lograr la autosuficiencia en la producción de carne de res”.
Advirtió que si bien la intención de este acuerdo es reducir los precios minoristas de la carne molida de res, es poco probable que logre el resultado previsto. Es más probable que provoque una reducción en los precios del ganado para los agricultores y ganaderos estadounidenses, en particular los precios de los animales de descarte que producen la misma carne magra que se importará.
Y dado que el mercado, añadió, sigue estando tan concentrado, con una clara desconexión entre los precios del ganado y los precios minoristas de la carne de res, es prácticamente imposible que tenga impacto en los precios de la carne molida al consumidor.
“Estamos agradecidos de que esta asignación adicional de 80.000 toneladas métricas expire a finales de 2026. Sin embargo, invitar a más importaciones de menor costo al mercado estadounidense sin al menos informar a los consumidores sobre el país de origen extranjero de los productos importados, para que puedan elegir entre carne importada y nacional en sus supermercados, probablemente permitirá que los beneficios fluyan a los empacadores y minoristas globales de carne a expensas de los ganaderos estadounidenses”, apuntó.
“Si bien valoramos los esfuerzos del presidente Trump por lograr una mayor asequibilidad para el consumidor, lo que Estados Unidos debe hacer para restablecer una asequibilidad duradera es aplicar rigurosamente las leyes antimonopolio y de competencia leal, alinear la política comercial con la seguridad alimentaria mediante aranceles y cuotas arancelarias, e implementar el etiquetado del país de origen para que los consumidores puedan elegir entre carne importada y carne estadounidense”, concluyó.




