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Instan a que reconozcan los pozos ganaderos en nueva Ley de Aguas: UGRCH

Solicitan a Conagua y a legisladores federales dar certidumbre al uso pecuario del agua subterránea

En Chihuahua existen amplias regiones desérticas y los pozos ganaderos abastecen de agua potable a comunidades donde no existe red pública y sostienen la vida del hato pecuario, fuente de alimento y economía rural, afirmó Álvaro Bustillos Fuentes.
El presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua (UGRCH) solicitó a los legisladores federales y a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) que otorguen certidumbre y reconocimiento al uso pecuario del agua subterránea.
Al presentar sus propuestas ante la Comisión de Recursos Hidráulicos de la Cámara de Diputados, Bustillos Fuentes expresó que “a nombre de los productores ganaderos del estado de Chihuahua, manifestamos nuestra profunda preocupación ante el escenario de
posibles modificaciones a la Ley de Aguas Nacionales y la expedición de
una nueva Ley General de Aguas”.
Destacó que los alcances de ambas legislaciones “podrían incidir directamente en la operación, legalidad y continuidad de los pozos ganaderos que abastecen el sustento diario de la actividad pecuaria y de las familias que viven en las zonas rurales del norte del país”.

El presidente de la UGRCH manifestó que “como ganaderos, reconocemos y compartimos el principio fundamental de que el uso humano del agua debe ser prioridad nacional”.
“Sin embargo, también es necesario subrayar que en amplias regiones de Chihuahua —
caracterizadas por su aridez, distancias extremas entre fuentes de agua
(40 a 50 km) y condiciones de aislamiento—, los pozos ganaderos cumplen
una doble función esencial”.
“Primero, garantizan el abastecimiento básico humano para familias y vaqueros en comunidades donde no existe red pública de agua potable, y en segundo lugar, sostienen la vida del hato pecuario, fuente de alimento y economía rural”, apuntó.
Álvaro Bustillos reveló el contexto y la situación actual ante los legisladores federales de los pozos ganaderos de Chihuahua, a las que calificó como instalaciones modestas y
eficientes, con características técnicas muy diferentes a las de un pozo
agrícola o industrial”.


Detalló que “en promedio, cuentan con caudales de 20 litros por minuto, profundidades de 150 a 200 metros y ademes de una a dos pulgadas. Utilizan equipos de baja potencia, alimentados por energías renovables (solar o eólica), con consumo energético casi nulo”.
Y puntualizó que “son volúmenes anuales pequeños, suficientes para abrevaderos y
consumo doméstico rural, sin representar afectación significativa al balance de los acuíferos”.
El líder ganadero resaltó que “a diferencia, un pozo agrícola con caudal de 60 litros por segundo, ademe de 14 pulgadas y 250 metros de profundidad extrae en un día lo que un
pozo ganadero extraería en más de 180 días. Esta comparación refleja la
escala real y el impacto ambiental muy bajo del uso pecuario en
comparación con otros aprovechamientos”.

Sobre el riesgo e incertidumbre ante las reformas, Álvaro Bustillos subrayó que “las modificaciones en análisis, que buscan reordenar concesiones y priorizar el uso humano, han generado inquietud en el sector ganadero”.
“Particularmente, agregó, en tres puntos principales. El primero, la posible eliminación de transmisiones o regularizaciones de derechos, lo que impediría a muchos productores legalizar pozos históricos que operan en zonas rurales desde hace décadas”.
En segundo lugar, dijo, la falta de reconocimiento diferenciado al uso pecuario dentro del concepto de “uso consuntivo agrícola”, a pesar de que el volumen y el impacto son mucho menores.
Y en tercer punto, añadió, la potencial restricción o cancelación de volúmenes, sin claridad sobre el tratamiento que recibirán los pozos ganaderos que también suministran agua de consumo humano.

Por tales motivos, Bustillos Fuentes elevó la petición formal de certidumbre y reconocimiento ante legisladores y directivos de la Conagua para que “dentro del proceso legislativo y reglamentario, se reconozca la naturaleza esencial y de bajo impacto del pozo ganadero”.
Y exigen respetuosamente, que se garantice que los pozos ganaderos con caudales menores a 1 litro por segundo sean considerados de prioridad social y de seguridad rural, con trato especial en los procedimientos de regularización, renovación y concesión.

El líder ganadero detalló cuatro importantes apartados de esta solicitud. Primero, que se mantenga la posibilidad de regularizar pozos de abrevadero ubicados en rancherías y agostaderos bajo figuras simplificadas y sin cargas administrativas excesivas.
Segundo, que se establezca una categoría legal específica de “uso ganadero y humano rural combinado”, para reconocer su función dual en el sustento alimentario y social de zonas sin infraestructura.
Tercero, que la autoridad hidrológica considere en su planeación de disponibilidad el carácter intermitente y de bajo volumen de estos pozos, diferenciándolos de los agrícolas de gran escala.
Y cuarto, que se implementen mecanismos de acompañamiento técnico y capacitación para el registro, medición y eficiencia de los pozos ganaderos existentes, en lugar de medidas sancionadoras que los dejen fuera de la ley.

Álvaro Bustillos fue enfático al señalar que “el sector ganadero de Chihuahua no busca evadir la regulación, sino contar con certidumbre jurídica y técnica que le permita cumplir y
mantenerse dentro del marco de la ley”.
“Estamos dispuestos a colaborar en programas de monitoreo, medición y uso eficiente, así como a promover prácticas de mantenimiento, sellado sanitario, y almacenamiento responsable”, apuntó.
Resaltó que “reconocemos la urgencia de cuidar los acuíferos, pero también apelamos a que se reconozca que sin agua no hay ganado, y sin ganado no hay alimento ni sustento rural. Cada pozo ganadero representa una familia, una comunidad y un compromiso histórico con la vida en el desierto”.

El presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua refirió que “ante la posible entrada en vigor de un nuevo marco jurídico, solicitamos certidumbre, reconocimiento y acompañamiento técnico para el uso ganadero del agua subterránea”.
“Nuestra petición es clara: que la nueva legislación no deje fuera al campo ganadero, sino que lo integre como aliado en la conservación del agua y el desarrollo sustentable de México”, concluyó Bustillos Fuentes.

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