Pecuaria

Filipinas marcará récord en importaciones de carne por la PPA: Brasil y la UE encabezarán las ventas en 2025

La industria cárnica de Filipinas atraviesa un proceso de recuperación tras el impacto de la Peste Porcina Africana (PPA), que golpeó con fuerza entre finales de 2024 y la primera mitad de 2025. Aunque se espera un repunte de la producción nacional de cerdo en 2026 —con unas 980.000 toneladas, un 2 % más que el año previo—, las importaciones siguen siendo clave para cubrir la demanda interna.

En el primer semestre de 2025, la producción de cerdo cayó un 5,6 %, afectando especialmente a las pequeñas explotaciones, que representan más del 70 % del inventario nacional. No obstante, las campañas de vacunación, el refuerzo de la bioseguridad y los programas de repoblación han moderado las pérdidas. El gobierno, a través del Departamento de Agricultura, impulsa medidas como la distribución de reproductores, la construcción de granjas de alta bioseguridad, el fomento de vacunas como la AVAC (fabricada en Vietnam) y el desarrollo de kits de diagnóstico rápido.

La brecha entre producción y consumo sigue siendo amplia. Se prevé que el consumo interno de carne de cerdo crezca un 4 % en 2026, impulsado por el aumento poblacional —que rondará los 122 millones de habitantes— y la mejora económica. Este desequilibrio ha convertido al país en un mercado estratégico para los grandes exportadores.

Las importaciones de carne de cerdo alcanzarían las 700.000 toneladas en 2025 y unas 750.000 toneladas en 2026, lo que supone un incremento del 7 %. Brasil lidera con más de la mitad de los envíos en el primer semestre de 2025, seguido por la Unión Europea, Canadá y Estados Unidos. La competitividad de los precios brasileños y su acceso ampliado al mercado han consolidado su posición como principal proveedor.

En cuanto a la carne de vacuno, la producción local permanece estancada en torno a las 182.000 toneladas, limitada por factores estructurales como la falta de expansión ganadera y la presión urbana sobre tierras agrícolas. A pesar de los programas de mejora genética y la importación de animales vivos, el crecimiento es reducido. Sin embargo, la demanda sigue aumentando: se espera un alza del 2 % en 2026, impulsada por el auge de los restaurantes y el consumo de cárnicos procesados.

Las importaciones de vacuno también crecerán un 3 % en 2026, hasta las 300.000 toneladas. Brasil, Australia, India, Estados Unidos y Nueva Zelanda encabezan la lista de suministradores, algunos favorecidos por acuerdos arancelarios preferenciales.

La política comercial filipina, con la reducción temporal de aranceles sobre el cerdo hasta 2028, ha facilitado la entrada de producto internacional, contribuyendo a contener precios y garantizar el abastecimiento. Además, el almacenamiento en frío de carne importada se ha convertido en una herramienta clave para enfrentar posibles disrupciones derivadas de brotes sanitarios o problemas logísticos globales.

En el primer semestre de 2025, la producción de cerdo cayó un 5,6 %, afectando especialmente a las pequeñas explotaciones, que representan más del 70 % del inventario nacional. No obstante, las campañas de vacunación, el refuerzo de la bioseguridad y los programas de repoblación han moderado las pérdidas. El gobierno, a través del Departamento de Agricultura, impulsa medidas como la distribución de reproductores, la construcción de granjas de alta bioseguridad, el fomento de vacunas como la AVAC (fabricada en Vietnam) y el desarrollo de kits de diagnóstico rápido.

La brecha entre producción y consumo sigue siendo amplia. Se prevé que el consumo interno de carne de cerdo crezca un 4 % en 2026, impulsado por el aumento poblacional —que rondará los 122 millones de habitantes— y la mejora económica. Este desequilibrio ha convertido al país en un mercado estratégico para los grandes exportadores.

Las importaciones de carne de cerdo alcanzarían las 700.000 toneladas en 2025 y unas 750.000 toneladas en 2026, lo que supone un incremento del 7 %. Brasil lidera con más de la mitad de los envíos en el primer semestre de 2025, seguido por la Unión Europea, Canadá y Estados Unidos. La competitividad de los precios brasileños y su acceso ampliado al mercado han consolidado su posición como principal proveedor.

En cuanto a la carne de vacuno, la producción local permanece estancada en torno a las 182.000 toneladas, limitada por factores estructurales como la falta de expansión ganadera y la presión urbana sobre tierras agrícolas. A pesar de los programas de mejora genética y la importación de animales vivos, el crecimiento es reducido. Sin embargo, la demanda sigue aumentando: se espera un alza del 2 % en 2026, impulsada por el auge de los restaurantes y el consumo de cárnicos procesados.

Las importaciones de vacuno también crecerán un 3 % en 2026, hasta las 300.000 toneladas. Brasil, Australia, India, Estados Unidos y Nueva Zelanda encabezan la lista de suministradores, algunos favorecidos por acuerdos arancelarios preferenciales.

La política comercial filipina, con la reducción temporal de aranceles sobre el cerdo hasta 2028, ha facilitado la entrada de producto internacional, contribuyendo a contener precios y garantizar el abastecimiento. Además, el almacenamiento en frío de carne importada se ha convertido en una herramienta clave para enfrentar posibles disrupciones derivadas de brotes sanitarios o problemas logísticos globales.

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