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Asier Polo regresó a México con la Sinfónica de Minería

El violonchelista español Asier Polo regresó al escenario de la Sala Nezahualcóyotl para interpretar con profunda emotividad el célebre Concierto para violonchelo en si menor, Op. 104 de Antonín Dvorák, como parte de la Temporada de Verano 2025 de la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM), bajo la batuta del maestro Carlos Miguel Prieto, durante el pasado fin de semana.

Con una ejecución que combinó virtuosismo técnico y una carga emocional Polo confirmó por qué esta obra es considerada una de las más emblemáticas del repertorio romántico para violonchelo.

“Es el concierto más tocado, más emblemático, el más importante diría yo para los violonchelistas. El más querido, seguramente, porque tiene un virtuosismo enorme, pero también una carga lírica muy potente”, compartió el músico en entrevista previa al concierto.

Para Asier Polo, el concierto de Dvorák no solo es un desafío técnico, sino una travesía emocional:

“El violonchelo se presenta como un personaje heroico, con una voz bellísima que transmite confianza, expresividad y profundidad. Cada vez que lo toco, me exige llegar muy alto emocional y físicamente”.

Esta fue, según recuerda el propio Polo, al menos la sexta ocasión que colabora con la Orquesta Sinfónica de Minería, en una relación que ha construido a lo largo de años de respeto mutuo, afecto y afinidad artística.

“El placer de ir a Minería es el de reencontrarte con amigos, con gente que sabes que te aprecia. Me siento cómodo, en confianza, y eso me permite dar lo mejor de mí”.

Al preguntarle sobre su percepción del público mexicano, Polo no escatimó en elogios:

“Me parece bestial, increíble. La primera vez que toqué aquí dije: ‘Esto es para mí’. La gente se pone de pie, aplaude, grita o silba, parecen conciertos de Michael Jackson. Es un entusiasmo que en Europa a veces se ha perdido”.

Polo también reflexionó sobre el equilibrio entre fidelidad al texto musical y libertad interpretativa:

“Intento no pensar demasiado en eso. Trabajo desde la tradición, claro, pero al final haces la obra tuya sin querer. Es algo natural. No busco ser original por sistema, pero mi personalidad está ahí, inevitablemente”.

En su faceta como pedagogo -que ocupa buena parte de su vida profesional- Polo defiende la importancia de formar músicos integrales, con técnica sólida pero también con una voz propia:

“Primero hay que ser un buen artesano del instrumento. Si después puedes desarrollar creatividad y decir algo verdadero, eso es ser artista”.

A punto de cumplir cuatro décadas de carrera, Asier Polo no siente haber llegado a una meta, sino haber aprendido a disfrutar el camino: “Me sigue sorprendiendo lo complejo que es el arte. Pero ahora tengo más calma. Ya no tengo la ansiedad de construir una carrera. Sé qué proyectos me ilusionan y cuáles no. Estoy en un momento de más paz”.

“Estar en contacto con el arte, con la belleza, es lo que da sentido a mi vida. Creo que el arte puede cambiarnos, hacernos mejores, más sensibles, más empáticos. A mí me cambió la vida”, concluyó Polo

 

Fuente: www.msn.com

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