Frena brote de mosca del gusano barrenador reapertura exportadora ganadera

El hallazgo de un caso de infestación por la mosca del gusano barrenador del ganado en un canino doméstico en Arteaga, sumado a la presencia del vector en Saltillo y Ramos Arizpe, ha frenado los planes de corto plazo para levantar la parálisis exportadora pecuaria que afecta a Coahuila desde el año pasado.
Raúl Garza de la Peña, integrante de la Asociación de Ganaderos de Saltillo, confirmó que la dispersión de la plaga hacia la zona urbana y hacia animales de compañía rompe el cerco sanitario tradicional, lo que consolida un escenario de aislamiento comercial indefinido, agravado por la limitada capacidad nacional para producir moscas estériles que interrumpan el ciclo reproductivo del insecto.
DE CRISIS COMERCIAL A CONTINGENCIA BIOLÓGICA URBANA
La suspensión del comercio de ganado en pie hacia Estados Unidos ha dejado de ser una contingencia reciente para convertirse en una crisis estructural que acumula más de 12 meses de pérdidas para el sector primario local.
Sin embargo, el giro del fenómeno radica en que el parásito, cuyas larvas devoran tejido vivo en heridas de los huéspedes, ya no se limita a los hatos ganaderos de zonas rurales. Ahora ha ingresado a la zona conurbada de la Región Sureste a través de mascotas como perros y gatos, con un riesgo latente de transmisión hacia otros animales y potencialmente a seres humanos.
La velocidad de propagación agrava el escenario regional. Con capacidad de vuelo de hasta 250 kilómetros por semana, el avance de la mosca en el corredor Saltillo-Ramos Arizpe-Arteaga debilita las estrategias de trampeo pasivo implementadas por asociaciones locales.
Productores advierten que, al mantenerse cerrada la exportación desde el ciclo anterior, este nuevo brote urbano aplaza cualquier ventana de negociación fitosanitaria con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
Sin embargo, el giro del fenómeno radica en que el parásito, cuyas larvas devoran tejido vivo en heridas de los huéspedes, ya no se limita a los hatos ganaderos de zonas rurales. Ahora ha ingresado a la zona conurbada de la Región Sureste a través de mascotas como perros y gatos, con un riesgo latente de transmisión hacia otros animales y potencialmente a seres humanos.
La velocidad de propagación agrava el escenario regional. Con capacidad de vuelo de hasta 250 kilómetros por semana, el avance de la mosca en el corredor Saltillo-Ramos Arizpe-Arteaga debilita las estrategias de trampeo pasivo implementadas por asociaciones locales.
Productores advierten que, al mantenerse cerrada la exportación desde el ciclo anterior, este nuevo brote urbano aplaza cualquier ventana de negociación fitosanitaria con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
EL IMPACTO DEL ‘APAGÓN SANITARIO’ EN EL ISTMO
La prolongación de la parálisis comercial tiene origen en el debilitamiento de la infraestructura nacional de contención.
La clausura de la planta de producción de moscas estériles del Istmo de Tehuantepec, durante la administración federal pasada, eliminó una barrera biológica clave que históricamente frenaba la propagación de vectores provenientes de Centroamérica.
Actualmente, el sector pecuario mexicano depende de importaciones biológicas desde una sola planta activa en Panamá, lo que limita la capacidad de respuesta en el norte del país.
En el ámbito internacional, la situación también genera presión. Aunque en Texas se construye un complejo de irradiación para producir machos estériles, se prevé que no entre en operación sino hasta septiembre u octubre de 2026.
En este contexto, reportes del sector ganadero indican que algunos estados de la Unión Americana han comenzado a restringir internamente el traslado de ganado texano, lo que sugiere una posible expansión del problema sanitario en territorio estadounidense y un endurecimiento de las revisiones hacia el ganado mexicano.
Fuente: El Diario de Coahuila




