Restaurar con visión y ciencia aplicada

El Bosque Tropical Estacionalmente Seco (BTES) es uno de los ecosistemas más representativos y biodiversos de México. Se distribuye ampliamente en el país, abarcando la vertiente del Pacífico desde Sonora hasta Chiapas, cuencas interiores como el Alto Balsas, así como regiones del Golfo de México y la Península de Yucatán. Este ecosistema se caracteriza por una marcada estacionalidad climática, con una prolongada época de sequía y un corto periodo de lluvias que condiciona la estructura, composición y dinámica de sus especies. A pesar de su relevancia ecológica, el BTES enfrenta fuertes presiones derivadas del cambio de uso de suelo, la expansión agrícola y pecuaria, los incendios forestales y la degradación progresiva del paisaje. Como consecuencia, amplias superficies presentan procesos de deterioro que requieren estrategias efectivas de restauración forestal.

Fotografía: Bosque tropical estacionalmente seco en la Reserva de la Biosfera Sierra de Huautla. Temporada de estiaje.

Fotografía: Bosque tropical estacionalmente seco en la Reserva de la Biosfera Sierra de Huautla. Temporada de lluvias.
Sin embargo, restaurar no significa únicamente plantar árboles. El éxito de un proyecto depende de seleccionar especies adecuadas, comprender su comportamiento ecológico y dar seguimiento a su desempeño después del establecimiento. Diversas iniciativas fracasan cuando las decisiones se toman sin suficiente información técnica o sin evaluar el desarrollo posterior de las plantaciones.
Actualmente, se desarrolla un estudio en la Reserva de la Biosfera Sierra de Huautla, al sur del estado de Morelos, que propone un enfoque integral para la restauración del BTES. La investigación inicia con la selección socio-ecológica de especies nativas y continúa con la evaluación de su potencial reproductivo y desempeño en campo, con el objetivo de generar protocolos técnicos que incrementen la probabilidad de éxito en proyectos de restauración.
Uno de los pilares del estudio consiste en la selección de especies con base en sus atributos funcionales, es decir, características biológicas que determinan cómo responden al ambiente. Algunas especies presentan crecimiento rápido y alta captación de recursos, mientras que otras muestran mayor resistencia a la sequía y al estrés ambiental. Integrar estas diferencias permite diseñar combinaciones de especies más resilientes y adaptadas a las condiciones particulares del sitio.

Figura: Agrupación de especies del BTES con base en sus atributos funcionales, utilizada para orientar la selección de especies en procesos de restauración. (Figura tomada de la publicación Montoya-Reyes, F., Valdez-Hernández, J. I., Cortés-Flores, J., Hernández-de la Rosa, P., González-Martínez, T. M., & Beltrán-Rodríguez, L. (2026). Grupos y rasgos funcionales como directrices de la restauración forestal en un bosque tropical estacionalmente seco del Alto Balsas, México. Botanical Sciences, 104(1), 60-80)
La restauración, sin embargo, comienza desde la semilla. Por ello, otra línea de la investigación evalúa la calidad y el potencial reproductivo de especies nativas clave. Se analizan la viabilidad, germinación y el efecto del almacenamiento sobre el desempeño de semillas de especies como Lonchocarpus eriophyllus, Conzattia multiflora y Lysiloma divaricatum. Esta información es fundamental para viveros forestales, bancos de germoplasma y programas comunitarios, ya que permite optimizar el manejo de semillas y mejorar la producción de plantas viables.

Fotografía: Pruebas de germinación de especies nativas del BTES en función del tiempo de almacenamiento: a) Lonchocarpus eriophyllus; b) Conzattia multiflora; c) Lysiloma divaricatum.
Posteriormente, las especies seleccionadas son evaluadas en campo mediante el seguimiento de su emergencia, establecimiento y crecimiento en diámetro y altura. Este monitoreo continuo permite identificar qué especies presentan mejor desempeño bajo distintas condiciones ambientales y genera evidencia técnica para orientar futuras intervenciones de restauración.


Fotografía: Seguimiento en campo de la emergencia, establecimiento y crecimiento de Lysiloma divaricatum, especie nativa del BTES.
El valor de esta investigación radica en integrar todas las etapas del proceso: selección ecológica y socialmente pertinente de especies, evaluación de su potencial reproductivo, manejo adecuado de semillas y análisis de su desempeño en campo a mediano plazo. Esta visión integral reduce la incertidumbre, optimiza recursos y fortalece la toma de decisiones en proyectos de restauración forestal.
Restaurar un bosque implica comprender sus procesos ecológicos fundamentales. Este estudio apuesta por una restauración basada en ciencia, donde cada decisión esté sustentada en información ecológica sólida y en el seguimiento técnico del desempeño de las especies, considerando además la participación y necesidades de las comunidades locales. De esta manera, la restauración deja de ser una acción aislada de plantación y se convierte en un proceso planificado y evaluado, orientado a recuperar la funcionalidad y resiliencia de los ecosistemas forestales de México.
El presente estudio es desarrollado por el M. en C. Francisco Montoya Reyes, investigador del Campo Experimental Chetumal del INIFAP, como parte de sus estudios de Doctorado en Ciencias Forestales en el Colegio de Postgraduados, Campus Montecillo.
Contacto
M. en C. Francisco Montoya Reyes
Investigador del C. E. Chetumal – CIRSE




