Pecuaria

Importaciones de carne argentina no bastarán para abaratar el vacuno en Estados Unidos

La carne de vacuno que Estados Unidos importará desde Argentina no tendrá un efecto significativo en la reducción de los precios al consumidor, coincidieron analistas del sector alimentario.

En declaraciones a la cadena CBS, el economista David Ortega, profesor de la Universidad de Michigan, explicó que las 80.000 toneladas adicionales previstas representan apenas el 0,6% de la demanda anual de carne de vacuno del país. “No estamos hablando de volúmenes lo suficientemente grandes como para provocar una baja inmediata en los precios. No perjudica, pero su impacto será muy limitado”, señaló.

De acuerdo con datos del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA), Estados Unidos produjo alrededor de 12,25 millones de toneladas de carne vacuna en 2024. Sin embargo, el precio promedio de la carne molida —uno de los productos más consumidos— alcanzó en diciembre 6,16 euros por kilo, un incremento interanual del 19%. Hace cinco años, ese mismo volumen costaba cerca de 3,37 euros por kilo.

El encarecimiento responde principalmente a la disminución del hato ganadero, consecuencia de fenómenos climáticos extremos. Sequías severas, como la registrada en 2022, y recientes incendios forestales en estados productores redujeron la disponibilidad de pastos, obligando a muchos ganaderos a vender animales antes de tiempo.

En contraste, los precios del pollo y de los huevos han mostrado una tendencia a la baja tras el fuerte repunte de 2022 provocado por la gripe aviar.

El inventario nacional de ganado vacuno se ubicó a inicios de 2025 en 27,6 millones de cabezas, un 1% menos que el año anterior y el nivel más bajo en 75 años.

La Casa Blanca, bajo la administración del presidente Donald Trump, anunció medidas para asegurar el abasto y contener los precios. No obstante, expertos como Derrell Peel, de la Universidad Estatal de Oklahoma, advierten que los precios no bajarán en el corto plazo. A su juicio, la única solución sostenible será reconstruir el censo ganadero, un proceso que tomará varios años y requerirá priorizar la retención de vientres para cría en lugar de su sacrificio.

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