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Recomendaciones para el control de enfermedades en el cultivo de ajo

El cultivo del ajo en Sonora aporta a la producción nacional del 5 al 8% de la superficie (900 hectáreas) y un rendimiento medio estatal de 7 ton/ha, lo que significa anualmente de 4 a 6 mil toneladas donde el 25% es para el mercado de exportación. También es importante en la socioeconomía rural, como generadora de mano de obra estimada en 120 jornales/ha/ciclo agrícola.

Dicho panorama comercial año con año presenta flujos inconsistentes, debido entre otros factores a la competencia del producto provenientes de otras latitudes de México y América. Dicha situación exige cada vez más el mejoramiento de la calidad y la productividad que se presenta en el estado de Sonora.

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Sin embargo, la mayor cantidad de superficie estatal se distribuye en la zona rural, principalmente en la ribera del río Sonora la cual participa con un 65% de la superficie de producción, con una participación estimada de 200 agricultores en su mayoría de bajos ingresos. El 69% de los productores poseen en promedio una parcela de 1 a 3 hectáreas, y donde más del 90% no aplican la tecnología que se han generado por diferentes instituciones de investigación.

Uno de los principales problemas presentes que ponen en riesgo su permanencia comercial tanto nacional como internacional, es la presencia de enfermedades y dentro de las principales encontradas en diagnósticos regionales realizados por el Comité Estatal de Sanidad Vegetal en Sonora se encuentran:

La Pudrición blanca causada por el hongo Sclerotium cepivorum la cual provoca pudrición de raíz-bulbo y cuello; es de fácil dispersión e infección y puede afectar hasta el 100% de la producción de una parcela.

Este patógeno permanece latente en el suelo hasta por 20 años, y puede aparecer principalmente en las etapas medias o finales de desarrollo del cultivo principalmente cuando se presenta alta humedad y temperaturas de 15 a 24°C.

La dispersión principal de este hongo es mediante el uso de semilla contaminada provenientes de lotes infectados, así como el movimiento de suelo durante el uso de los implementos agrícolas como maquinaria, así como a través del riego principalmente en terrenos con pendientes mayores al 2%.

En monitoreos y diagnósticos realizados por el Comité Estatal de Sanidad Vegetal, esta enfermedad es la más dispersa, con un 58% de las parcelas infestadas principalmente en la región alta del río Sonora (municipios de Arizpe y Bacoachi, Sonora).

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Pudrición de la raíz y tallo causada por Fusarium spp. Regionalmente es la segunda enfermedad fungosa que se observa en los diagnósticos principalmente en la parte alta del Río Sonora. No es tan agresiva como el hongo de la pudrición blanca, y a la fecha puede considerarse una enfermedad con mínimo daño económico en la región del río Sonora.

La enfermedad puede ser causada por los hongos Fusarium oxysporum, Fusarium solani y Fusarium verticiloides los cuales pueden presentarse desde la emergencia hasta finales del ciclo vegetativo. Esta enfermedad presenta una pudrición seca del bulbo y posterior agrietamiento afectando según reportes hasta el 40% de bulbos a cabezas en una parcela.

Su presencia se origina por heridas o rompimiento excesivo de raíces del ajo y cuyos exudados estimulan la germinación del hongo, principalmente durante los deshierbes contra la maleza, aunado a la presencia de alta humedad y una temperatura del suelo mayor de 25°C.

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Pudrición de raíz y agrietamiento de bulbo causado por el nematodo Ditylenchus dipsaci, parasito con la misma capacidad de dispersión, infección y daño que la pudrición por Sclerotium.

Esta enfermedad se distribuye principalmente en la parte alta del río Sonora y en menor proporción en la parte baja de esa región, debido a que se observa mayor resistencia de la variedad utilizada.

Este nematodo puede vivir libre en el suelo, en tejidos secos de ajo y en maleza y puede ser dispersado por medio de la semilla y/o materia seca contaminada, a través del agua de riego o lluvia o en el suelo y/o restos de plantas incluyendo malezas. Pudiera considerarse como una situación especial de este patógeno su capacidad de permanecer en restos de cosecha (hojas o catafilas desechadas durante el engavillado, tapiado o empaque del ajo).

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Recomendaciones para el control de las enfermedades

Las estrategias más recomendadas en los eventos de transferencia de tecnología, a los productores de las diferentes localidades ubicadas en las riveras del Río Sonora, para contrarrestar tanto la presencia de la pudrición blanca Sclerotium cepivorum, por Fusarium spp o por nematodos Ditylenchus dipsaci son:

  • Utilizar semilla SANA, esto lo debe determinar un laboratorio mediante un análisis fitopatológico, NUNCA use semilla proveniente de un terreno con sospecha de su presencia.
  • Aplicar el tratamiento químico con fungicidas y nematicidas, indistintamente de la presencia o no del patógeno. Mismo que se describe en la parte final de este documento.
  • Utilizar terrenos nivelados con hasta 2%, ya que pendientes mayores dispersan más al patógeno durante la aplicación de los riegos.
  • Mejorar las condiciones de ph y fauna microbiana del suelo, mediante la incorporación de materia orgánica y organismos benéficos al suelo como Trichoderma harzianum, como medida de control biológico contra patógenos.
  • Orientar la siembra a favor de los vientos dominantes para tener más ventilación para las plantas, principalmente en altas densidades, lo cual se relaciona como un factor favorable para evitar el desarrollo de los patógenos.
  • Regular el uso excesivo de fertilizantes amoniacales (Urea, Nitrato de amonio, UAN, etc.) ya que beneficia la condición acida de los suelos como factor positivo para la presencia de los hongos patógenos.
  • Supervisar constantemente el cultivo para erradicar plantas afectadas con el suelo de hasta 10cm de profundidad, y recolectarlas en cubetas con fondo cerrado y sacarlas y quemarlas en un lugar lejano a la parcela, y de escaso o nulo tránsito.
  • Utilizar tapete fitosanitario humedecido con cloro al 6% cerca de las zonas infectadas de la parcela, asimismo lavar maquinaria agrícola con hidrolavadora y escurrir en un sitio lejano, retirado del cultivo o canales de riego.
  • En caso de la presencia del patógeno en los suelos, es recomendable realizar rotación de cultivos cada 4 a 6 años sin sembrar ajo, y utilizar otros cultivos como cereales u hortalizas como repollo, brócoli, coliflor etc.

Como INIFAP, se ha promovido constantemente en diferentes eventos de transferencia de tecnología realizados en diferentes localidades de la región productiva de ajo en el Río de Sonora, la adopción y aplicación de la siguiente tecnología para el control de las enfermedades mencionadas como una innovación regional a adoptar.

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Tratamiento químico preventivo a la semilla de ajo

El objetivo de esta práctica es evitar la diseminación de nematodos, bacterias y hongos que producen algunas enfermedades que se transmiten por la semilla, como la pudrición blanca, nematodos y otras enfermedades:

  1. Desgranar cabezas o bulbos, clasificar y seleccionar según el tamaño de diente de 5 a 7 días antes de la siembra.
  2. De 3 a 5 horas previo a la siembra, sumergir las semillas de 5 a 7 minutos en una solución de fungicida Tebuconazole, de 0.5 a 0.75 litros por 100 litros de agua.
  3. Posteriormente sumergirlas en una solución con el nematicida Fenamiphos, en dosis de un litro del producto comercial en 100 litros de agua por 30 minutos.
  4. Finalmente, se extiende y seca (orea) al sol de 20 a 30 minutos y está lista para su siembra.
  5. Se recomienda zonificar la siembra según el tamaño de diente, iniciando con dientes grandes luego medianos y finalmente chicos; utilizado para efecto de realizar un manejo diferenciado de la fertilización.

 

MÁS INFORMACIÓN:

Ing. Luis Armando Maldonado Navarro

Investigador del Campo Experimental Costa de Hermosillo

Pascual Encinas Félix No. 72 Colonia La Manga, C.P.83220.

Tel: (55) 3871-8700 Ext. 81339.

maldonado.luis@inifap.gob.mx


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