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Promueven cultivo de algodón en Delicias

Animados por los precios altos en el mercado, un grupo de veinte agricultores de los municipios Delicias y Meoqui se encuentra promoviendo el cultivo del algodón en la región, el cual casi desapareció en los últimos dos años por la baja rentabilidad pero que nuevamente podría convertirse en el “oro blanco”.

Octavio Flores Licón, agricultor y presidente de la Junta Local de Sanidad Vegetal en Delicias, comentó que son varios los productores que buscan retomar la siembra del algodonero porque los precios internacionales de la fibra se han elevado, hasta en 107 dólares el quintal.

Recordó que en los años recientes la baja en los precios generó un declive fuerte en el cultivo del algodón, de tal manera que prácticamente desapareció de los campos, pues en 2019 se establecieron solamente 35 hectáreas en el Distrito de Riego 005 y este 2021 la superficie se redujo a doce hectáreas.

Las doce hectáreas mencionadas se cultivaron en un predio cercano al seccional de Lázaro Cárdenas, municipio de Meoqui, por parte de una compañía que hizo pruebas con semillas.

Otra de las razones por las cuales los agricultores buscan retomar la siembra del algodón es porque requiere menos agua que otros cultivos como la cebolla, la alfalfa, el maíz, el chile y el nogal. Además, tampoco requiere de aplicar muchos agroquímicos.

“Debido a la escasez es un cultivo que nos puede aguantar la escasez del agua, sobre todo que es un cultivo que ahorita no requiere tantos insecticidas como antes, pues no hay gusano rosado, picudo; entonces se puede con una o dos aplicaciones”, explicó Octavio Flores.

Las únicas plagas que podrían afectar a las matas del algodonero son la chinche y la mosca blanca, para las cuales se necesitarían igualmente aplicaciones mínimas de veneno.

Octavio Flores, quien el año antepasado cultivó 35 hectáreas de algodón en su rancho, destacó que los productores tendrían también a su favor el aspecto de la comercialización si se logra una colaboración con un grupo de menonitas, dueños de una planta despepitadora.

Refirió que en su caso la venta de la fibra blanca fue rápida, pues en menos de un mes los menonitas, más serios en su trabajo, ya le habían pagado la cosecha, mientras que en otras plantas despepitadoras tardaban hasta tres meses.

Sin embargo, todavía está pendiente resolver el problema de la semilla transgénica, ya que la Semarnat no ha otorgado a los productores el permiso para utilizarla. Se está gestionando ante la dependencia federal, a fin de obtener la autorización y comenzar con las siembras en abril próximo.

Fuente: El Heraldo de Chihuahua

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