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¿Por qué se nos acaba el agua?

Una de las grandes problemáticas de la actualidad es la creciente escasez de agua. Cada vez es más común escuchar que no hay agua en alguna colonia, alcaldía o municipio, sin embargo.

Y aunque es un tema de la agenda actual y la mayoría de la población lo tiene presente, se le ha restado visibilidad e importancia a esta problemática.

El problema de la crisis del agua es multifactorial y afecta a diversos sectores de nuestras sociedades, lo que lo convierte en uno de los problemas más grandes del siglo XXI.

Según los especialistas, las razones por las que cada vez hay menos agua van desde lo económico hasta lo ambiental.

“La principal causa es la destrucción de los ecosistemas que se encargaban de mantener sano el ciclo hidrológico”dice a El Sol de México Eduardo Hinojosa, Coordinador de Infraestructura Verde y Resiliencia Hídrica del World Resources Institute (WRI).

De acuerdo con los expertos, la urbanización en áreas naturales, la deforestación y el cambio de uso de suelo son factores que destruyen los ecosistemas, por lo que estos pierden su capacidad de retener, filtrar y nutrir los mantos acuíferos, que son las principales fuentes de agua de los humanos.

Pero también la falta de agua en los ecosistemas deja una marca profunda en los mismos. De acuerdo con datos del WRI, el porcentaje de plantas afectadas por sequías se ha duplicado en los últimos 40 años y se estima que alrededor de 12 millones de hectáreas se pierden a causa de desertificación y sequías cada año.

“Al destruir los ecosistemas estamos perdiendo su biodiversidad y al no contar con diferentes especies el entorno natural se deteriora hasta desaparecer y dejar de filtrar el agua, es decir: a mayor pérdida de biodiversidad, mayor pérdida de agua”, agregó Hinojosa.

Los suelos de las áreas naturales también cumplen la función de retener el carbono que hay en el planeta, lo que los convierte en una herramienta de combate contra el cambio climático.

Sin embargo, al cambiar el uso del suelo, es decir; modificarlo para realizar actividades humanas, estos dejan de absorber el carbono y comienzan a emitirlo, por lo que contrario a su tarea original, están contribuyendo al calentamiento global.

Además, según datos del Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de la UNESCO, el 90 por ciento de los efectos del cambio climático se experimentan en el ciclo hídrico, dato que estrecha la relación entre ambas problemáticas.

“Con esta problemática, nos está quedando cada vez más claro que todo en la naturaleza está conectado, no hay factores aislados que no afecten o beneficien a otros”, expresó Hinojosa.

Un problema de todos
Año con año, la escasez de agua se agudiza y representa realidades cada vez más complejas para personas de todo el mundo.

En México, sólo el 58 por ciento de la población tiene agua en su domicilio y de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), se estima que sólo el 53.6 de la población tiene acceso diario.

“El problema creciente nos ha puesto en situaciones críticas, como el año pasado que en el Valle de México se tuvo que racionar el agua en 13 alcaldías de la Ciudad y 11 municipios del Estado de México. Pero hoy en día estamos viendo una situación aún más grave en la zona metropolitana de Monterrey”, dijo a esta casa editorial Eduardo Vázquez, Director Ejecutivo de Agua Capital, Fondo de Agua de la Ciudad de México.

El problema surge también a raíz de factores que no son visibles a simple vista. A lo largo de la República hay más de 26 mil kilómetros de tuberías cuya vida útil fue rebasada hace más de 50 años, lo que trae pérdidas incalculables a causa de goteras o rupturas en las mismas.

“Esto también desemboca en un problema social y económico, ya que en varias partes del país muchas personas, en su mayoría de bajos recursos, tienen que invertir parte significativa de su patrimonio en comprar pipas que les lleven el agua hasta sus casas e incluso así, no les alcanza para sobrevivir”, expresó Vázquez.

Por otra parte, las alteraciones en el ciclo del agua representan sequías, periodos de lluvia más prolongados y por consiguiente, inundaciones.

“Cuando hay sequías hay menor producción de alimento y sin áreas verdes que filtren el agua de las lluvias, se pueden presentar inundaciones catastróficas”, añadió Eduardo Hinojosa.

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