“La carrera del arándano ya no es una carrera de superficie, sino de inteligencia”

Las cifras que cita Niño de Guzmán sitúan la producción china en torno a las 347.000 toneladas en 2020 y cerca de 780.000 en 2024, con proyecciones de entre 900.000 y 957.000 toneladas para 2025. Más de 24.000 hectáreas operan bajo cultivo protegido y alrededor del 80% de esa superficie utiliza sustrato en lugar de suelo, un modelo que el especialista describe como agricultura de precisión a escala industrial. A ese volumen productivo se añade una demanda interna que habría crecido cerca de un 40% anual durante cinco años consecutivos, lo que convierte a China simultáneamente en gran productor y gran consumidor.
El recorrido peruano parte de otro punto. En 2015, el país exportó 10.200 toneladas de arándanos; en 2025, esa cifra alcanzó las 373.514 toneladas por un valor de US$ 2.457 millones, según datos del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego. Para Niño de Guzmán, la diferencia entre los dos modelos no es de escala sino de diseño: el Perú construyó una plataforma exportadora apoyada en producción en contraestación, genética adaptada, cadena de frío, sanidad agrícola y acceso preferencial a mercados dispuestos a pagar por calidad.
Con ambos esquemas comenzando a cruzarse, China exportando cada vez más y el Perú mirando con mayor interés hacia Asia, Niño de Guzmán señala que la ventaja futura no dependerá del número de hectáreas cultivadas. “La carrera del arándano ya no es una carrera de superficie. Es una carrera de inteligencia”, concluye.




