Alertan sobre congestión en puertos chinos y riesgo para agroexportaciones peruanas perecibles

Óscar Quiñones, jefe del Idexcam de la CCL, señala: “Ello representa un desafío para las empresas peruanas que mantienen operaciones comerciales con China y otros mercados de la región, especialmente para aquellas que movilizan productos perecibles”. Añade: “Estas demoras pueden trasladarse a las siguientes recaladas de los servicios marítimos y extender significativamente los tiempos previstos de llegada”.
La confiabilidad de los servicios marítimos registra niveles bajos: en Shanghái solo el 21% de los servicios cumple su itinerario, mientras que Ningbo alcanza un 34%. A nivel global, en agosto menos del 50% de los buques llegó según lo programado, y los que llegaron fuera de fecha acumularon retrasos promedio de 6,8 días.
Para el Idexcam, la situación es especialmente sensible dado el peso de China en el comercio exterior peruano. Durante 2025, las exportaciones peruanas hacia ese mercado alcanzaron 33.455.000 dólares, mientras que las importaciones desde China sumaron 17.847 millones de dólares. Entre enero y julio de este año, las exportaciones del sector agro no tradicional hacia China llegaron a 185 millones de dólares, con productos como paltas, arándanos y uvas que no soportan esperas prolongadas en puerto.
Quiñones precisa que una ampliación de los tiempos de tránsito puede reducir el periodo de comercialización de estos productos y afectar su condición al llegar al mercado de destino, aunque el impacto dependerá del producto, la ruta, las condiciones de embarque y la duración efectiva de las demoras.
El Idexcam recomienda a los operadores peruanos realizar un seguimiento permanente de fechas de zarpe y llegada, modificaciones de itinerarios, disponibilidad de espacios y equipos, tiempos de tránsito y evolución de fletes. Para los exportadores de perecibles, el instituto subraya la importancia de anticipar posibles retrasos y evaluar su impacto sobre la cadena de frío y la ventana comercial disponible.
Quiñones concluye: “En las próximas semanas, será clave seguir la evolución de la congestión en los principales puertos asiáticos, los cambios en los itinerarios y recaladas, los tiempos reales de tránsito y la disponibilidad de espacios, a fin de que las empresas peruanas puedan anticipar eventuales impactos sobre sus operaciones de comercio exterior”.




