Pecuaria

Trump elimina temporalmente aranceles a carne picada importada para contener precios en EE. UU.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la eliminación durante 90 días de los aranceles aplicados fuera de cuota a hasta 300 mil toneladas métricas de carne de vacuno picada importada, con el objetivo de reducir los precios para los consumidores estadounidenses.

A través de su plataforma Truth Social, Trump aseguró que la medida busca aliviar el costo de la carne mientras el país trabaja en la recuperación de su censo ganadero. El mandatario afirmó además que la carne importada deberá comercializarse 25% por debajo de los precios actuales del mercado.

Sin embargo, la decisión ha generado rechazo entre organizaciones de productores estadounidenses, que cuestionan que un incremento de las importaciones vaya a traducirse necesariamente en menores precios para los consumidores.

Más de 80% de la carne de vacuno que se consume en Estados Unidos procede de ganado criado dentro del país, por lo que especialistas consideran que la medida tendría un impacto limitado sobre los precios minoristas.

La carne picada se encuentra entre los productos que más han incrementado su precio en los últimos años. En julio, el precio promedio de una libra en 75 ciudades estadounidenses alcanzó los 6.89 dólares, prácticamente el doble que hace una década y por encima incluso del precio del tocino.

El encarecimiento responde, entre otros factores, a una combinación de mayor demanda y una reducción del hato bovino estadounidense, que ha limitado la oferta disponible. A ello se suman mayores costos de producción y energía.

Otro factor que podría influir en el mercado es la posible reapertura del comercio de ganado de engorde con México, suspendido durante más de un año debido a las preocupaciones sanitarias relacionadas con la presencia de gusano barrenador. No obstante, economistas agrícolas advierten que esta medida por sí sola no resolvería el déficit estructural de ganado y carne en Estados Unidos.

Ganaderos cuestionan la decisión

La Asociación de Ganaderos de Estados Unidos (USCA) expresó su desacuerdo con el anuncio y señaló que no existe evidencia suficiente para demostrar que un aumento significativo de las importaciones reducirá los precios en los supermercados.

La organización también advirtió que una mayor entrada de carne extranjera podría presionar a la baja los precios que reciben los productores estadounidenses y afectar sus decisiones de inversión.

Justin Tupper, presidente de la USCA, consideró que la medida genera riesgos para los ganaderos y para la seguridad alimentaria del país.

Por su parte, Craig Uden, presidente de la Nebraska Cattlemen’s Association, señaló que el anuncio ocurre en un momento especialmente delicado, cuando los productores están evaluando si retienen vaquillas para aumentar sus hatos.

Los ganaderos sostienen que necesitan certidumbre y condiciones estables para incrementar la producción nacional, por lo que consideran que una apertura temporal a mayores importaciones puede generar incertidumbre y dificultar la recuperación del hato bovino estadounidense.

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