Brasil recupera exportaciones de manzana pero la inestabilidad climática frena un crecimiento sostenido

“Las condiciones meteorológicas fueron favorables, comenzando con un buen invierno”, señala Pérès. Una helada durante la floración no generó daños de consideración. “Hubo una helada durante la etapa de floración, pero esta fue leve y no afectó la polinización”, agrega. La campaña cerró con volúmenes que Pérès califica de normales, en un rango de entre 1.000.000 y 1.100.000 toneladas destinadas al empaque.
Sin embargo, el director de la ABPM advierte que la mayor disponibilidad de fruta no explica por sí sola el incremento exportador. “El mercado carece de elasticidad”, sostiene, en referencia a la capacidad limitada del mercado doméstico para absorber cosechas abundantes. “A pesar de la caída de precios resultante en comparación con el año anterior, no hubo más remedio que exportar”, señala.
En cuanto a la posibilidad de recuperar el máximo histórico de 150.000 toneladas exportadas, alcanzado en 2004, Pérès no lo descarta completamente, pero lo considera difícil, pues se necesitarían “patrones climáticos constantes”, explica, y apunta a la creciente frecuencia de fenómenos extremos como heladas tardías, granizo y fluctuaciones de temperatura.
La irregularidad productiva condiciona también la estrategia comercial del sector. “Con niveles de producción más estables, podríamos invertir realmente en una estrategia de exportación y establecer alianzas globales”, afirma Pérès. Algunas compañías ya avanzaron en esa dirección, pero, según él mismo reconoce, “el sector en su conjunto no”. Las exportaciones brasileñas, concluye, “siempre seguirán un patrón de ‘dientes de sierra’, con fluctuaciones al alza y a la baja”. “Creo que, con el tiempo, se consolidará una mentalidad orientada a la exportación, pero no en este momento”.




