Frijoles de postre ¡Sí es posible!

El frijol es mucho más que un alimento: es parte de nuestra historia, nuestra identidad y de los sabores que han acompañado a generaciones de mexicanas y mexicanos. ¿Lo has probado en postre? Aquí te compartimos una receta yucateca que demuestra la enorme versatilidad de este ingrediente.
En México, el frijol, conocido también como poroto, judía, caraota o etl en náhuatl, forma parte de la alimentación desde hace siglos. Junto con el maíz y el chile, integra la trilogía alimentaria de la milpa, base de una alimentación nutritiva y estrechamente vinculada con la tierra y las comunidades que la cultivan.
Hablar de frijol también es reconocer el trabajo de quienes lo siembran, cosechan y conservan los conocimientos necesarios para llevarlo del campo a la mesa. Cada variedad tiene características propias y puede disfrutarse en una gran diversidad de preparaciones, desde enfrijoladas, tlayudas y memelitas, hasta caldos y guisos tradicionales.
Además de ser una fuente accesible de proteína vegetal, aporta minerales como hierro y magnesio. Su preparación también conserva prácticas transmitidas de generación en generación, como el remojo, la cocción lenta y el uso de hierbas tradicionales.
Un alimento que también innova
La versatilidad del frijol permite incorporarlo a nuevas preparaciones y mantenerlo vigente en las cocinas actuales. Recuperar su consumo significa también revalorar nuestra cocina, apoyar a quienes lo producen y preservar conocimientos que forman parte del patrimonio alimentario de México.

Con este propósito, Alimentación para el Bienestar conformó un recetario a partir de las propuestas de cocineras y cocineros que participaron en el Intercambio de Sabores Tradicionales: Cocina mexicana con frijol. Las recetas fueron organizadas en tres categorías: ancestrales, nutritivas e innovadoras.
Estas preparaciones son una muestra de que un ingrediente milenario puede reinventarse sin perder su esencia. Entre las recetas destaca un postre de frijol pinto, elaborado por Maribel Vargas Díaz, de origen yucateco, que combina ingredientes sencillos para crear un sabor tan inesperado como delicioso.
Postre yucateco de frijol pinto
Para 12 porciones necesitas:
- 1 kg de frijol pinto
- 750 g de azúcar refinada
- 40 g de canela en rama
- 4 litros de leche

Preparación:
1. Limpia y lava el frijol. Déjalo remojando toda la noche y, al día siguiente, cuécelo en una olla.
2. Una vez cocido, licúa el frijol con la leche y pasa la mezcla por un colador fino.
3. Vacía la preparación en un cazo de cobre o una cazuela de barro y cocina a fuego medio durante aproximadamente 2 horas con 35 minutos.
4. Cuando comience a hervir, agrega el azúcar y la canela. Mueve constantemente para evitar que se pegue, hasta obtener una consistencia espesa.
5. Retira del fuego, deja enfriar y sirve. ¡Listo para degustar!
Esta receta demuestra que la creatividad de la cocina mexicana no tiene límites y que el frijol puede llegar incluso a la mesa de los postres.
Recuperar el gusto por este alimento es recuperar una parte de nuestra historia: reconocer el trabajo del campo, valorar los saberes de nuestras cocineras y cocineros y compartir con las nuevas generaciones un alimento nutritivo, accesible, versátil y profundamente mexicano.




