Pierde México 4 años con litio

La euforia de extraer litio no fue aprovechada por México en los últimos cuatro años y ahora tendrá que remar a contracorriente ante el desarrollo de baterías de sodio como ya lo hace China.

El proyecto de una empresa estatal de litio en México ha carecido de rumbo con proyectos “fuera de la realidad”, estiman expertos.
“En tres años, la empresa LitioMX ha tenido un presupuesto de 36 millones de pesos, todo etiquetado para gastos administrativos y nada para gasto operativo (explotación de yacimientos)”, aseguró Armando Ernesto Alatorre, geólogo experto en minería.
Con la nacionalización del litio bajo el argumento de soberanía energética y la disposición de crear un organismo encargado de administrar, normar, vigilar, regular o participar en la “cadena de valor del litio”, ninguna empresa nacional ni extranjera podría fabricar baterías de litio en el País de manera independiente, expuso.
La viabilidad de los planes de la empresa estatal es incierta, pues no se incluye un cronograma de trabajo ni especifica las inversiones o el presupuesto que se utilizará.
“Levantar una fábrica de baterías requeriría inversiones de cientos de millones de dólares y un periodo de entre dos y cuatro años.
“Sin embargo, como no hay explotación en México, se tendría que importar el carbonato de litio principalmente de China, que actualmente controla 80 por ciento del procesamiento y refinamiento del mineral a nivel mundial”, dijo.
Consideró que si bien las baterías de sodio están ganando terreno en el mercado, su enfoque es más hacia sistemas de energía eléctrica, debido al peso y volumen que tienen los equipos. Por ello no compiten en autos eléctricos de alta autonomía.
Eugenio Grandio de la Torre, presidente de la Electromovilidad Asociación (EMA), dijo que los recursos de litio identificados en el País son en arcilla, que es el tipo de yacimientos más difícil de procesar y del cual no hay tecnología viable para lograr la pureza necesaria en la fabricación de baterías. El costo por tonelada de litio refinado en arcilla puede ser muy elevado.
En cambio, el sodio es más abundante que el litio y se extrae masivamente a partir de sales marinas a un costo de materia prima menor.
El uso del litio se divide principalmente en dos grandes campos: vehículos eléctricos y almacenamiento de energía para redes renovables.
Para almacenamiento en la red eléctrica el sodio se perfila como el estándar para parques solares y eólicos gracias a su bajo costo, mayor seguridad térmica e inmunidad al congelamiento.
Lo que expertos consideran es que para cuando LitioMx, la empresa estatal, esté en condiciones de extraer la primera tonelada comercial, la cadena de suministro global del sodio ya estará muy instalada en gran parte del mercado y con menor costo.
La narrativa de que el litio sería la palanca de desarrollo está fuera de la realidad, agregó Grandio.
“Los proyectos que plantea el programa son como una ‘tesis de universidad’: desconectada de la realidad, pues pretende abarcar investigación, fabricación y reciclaje de baterías con un presupuesto de apenas 36 millones de pesos cuando este tipo de industria requiere inversiones de miles de millones de dólares”, puntualizó.
Agencia Reforma




