Los sistemas de captación de agua de lluvia en México ayudan a cultivar cebollas, aguacates y tunas

En Cristo Rey, en las alturas de San Gregorio Atlapulco, en la Ciudad de México, Ana Aparicio Bahena cultiva cebollas, aguacates, limones, patatas, moras y tunas con agua de lluvia recolectada. Antes, su hogar dependía del agua que recogía en un pozo situado a unos 30 minutos de distancia.
Un sistema de captación y filtración instalado en el techo hace cuatro años almacena 2.500 litros, mientras que un depósito independiente de 1.100 litros abastece el riego. El agua también se utiliza para lavar ropa, descargar los sanitarios, limpiar y bañarse. Un pequeño filtro permite que el agua captada sea apta para el consumo humano.
El sistema fue suministrado por Isla Urbana, una organización que instala infraestructura de captación de agua de lluvia en hogares afectados por la escasez hídrica. Los sistemas pueden proveer agua durante cinco a ocho meses al año, aunque las precipitaciones en la temporada seca resultan insuficientes. La mayoría de las instalaciones se encuentran en la Ciudad de México, Jalisco y el Estado de México, aunque también se han instalado sistemas en comunidades indígenas de todo el país.
La organización opera sin fines de lucro para hogares de bajos ingresos y también comercializa sistemas de forma privada. Los contratos gubernamentales, las subvenciones y las donaciones financian instalaciones adicionales. Estos sistemas pueden sustituir o complementar el suministro de agua mediante camiones cisterna.
En los últimos tres años, la organización ha instalado sistemas en 2.000 escuelas públicas y ha impartido formación sobre captación, almacenamiento y uso doméstico del agua.
La escasez de agua sigue siendo un problema extendido en México. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, casi el 17 por ciento de los hogares tiene dificultades para cubrir sus necesidades hídricas básicas, mientras que 74 millones de personas, el 57 por ciento de la población, carecen de acceso a agua segura.
Judith Domínguez, del Colegio de México, señaló que la captación de agua de lluvia puede contribuir a paliar la escasez en zonas sin servicios formales. No obstante, advirtió que estos sistemas requieren un seguimiento continuo, incluida la inspección y sustitución de los filtros, para garantizar la calidad del agua y evitar riesgos para la salud.




