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Impulsa UACH reflexión sobre identificación forense

Chihuahua.- La Universidad Autónoma de Chihuahua impulsó la reflexión académica sobre la identificación forense, un proceso multidisciplinario orientado a determinar jurídica y científicamente la identidad de una persona, viva o fallecida.

La maestra Luz Evelyn Núñez Mares explicó que este procedimiento busca preservar la dignidad de las personas y de sus familias, evitando que permanezcan bajo la denominación de personas desaparecidas o no identificadas.

La docente universitaria señaló que la problemática de restos humanos sin identificar puede presentarse en distintos contextos, como conflictos armados, hechos violentos, desastres naturales, accidentes y migración.

Sin embargo, indicó que la desaparición forzada ha acentuado la necesidad de otorgar identidad a cadáveres, osamentas y fragmentos óseos localizados principalmente en inhumaciones clandestinas.

Núñez Mares destacó que, conforme a la Constitución y a estándares internacionales, resulta indispensable aplicar principios forenses, criminalísticos y metodológicos de manera estandarizada para garantizar el derecho humano a la identidad y la dignidad humana.

La académica recordó que el 3 de marzo de 2015 fue presentado el Protocolo para el Tratamiento e Identificación Forense, herramienta que busca homologar la actuación de peritos y autoridades ministeriales.

Explicó que dicho protocolo establece lineamientos para la recuperación, estudio, identificación y restitución de cadáveres, restos óseos y fragmentos humanos de forma digna y científica.

También contribuye al intercambio de información sobre técnicas, métodos y procedimientos científicos en el ámbito criminalístico y forense, respetando la autonomía de las instituciones que participan en la procuración de justicia.

De acuerdo con la docente, el proceso integral contempla cuatro etapas básicas: preservación y procesamiento del lugar de intervención, análisis multidisciplinario, reconciliación e identificación, así como restitución e informe.

En la primera etapa se busca evitar la contaminación del lugar del hallazgo, implementar cadena de custodia y realizar fijación fotográfica, videograbación y planimetría.

En el análisis multidisciplinario participan áreas como medicina forense, antropología, odontología, genética forense y dactiloscopia, con el fin de determinar datos biológicos, causas de muerte y elementos de identificación.

Posteriormente, se comparan los datos post mortem con información ante mortem, como fotografías, historiales médicos, registros dentales y muestras de ADN de familiares.

Finalmente, los resultados son revisados por comités especializados y, en caso de lograrse la identificación, se notifica a las familias de forma clara y sensible.

Cuando no es posible identificar a la persona, los datos y muestras se resguardan en el Archivo Básico de Identificación y en el Banco Nacional de Datos Forenses para futuras confrontas.

Núñez Mares indicó que este protocolo ha sido reforzado por normativas como la Ley General en Materia de Desaparición Forzada y el Sistema Nacional de Búsqueda.

También destacó la creación del Centro Nacional de Identificación Humana, instancia especializada de la Comisión Nacional de Búsqueda que trabaja con enfoque científico, ético y multidisciplinario para identificar a personas desaparecidas en México.

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