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El Niño amenaza el crecimiento del banano colombiano

El Grupo Cibest publica un nuevo informe sectorial sobre el banano en Colombia en el que concluye que la producción y las exportaciones viven uno de sus mejores momentos, aunque advierte que el fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026 puede frenar esa dinámica.

Según el informe, 2025 marcó un récord histórico de productividad: las cajas producidas por hectárea alcanzaron el nivel más alto desde 2007. Ese resultado compensa factores adversos como la apreciación del peso colombiano, el alza de los costos laborales y de servicios, y el aumento de las tasas de interés. Condiciones meteorológicas favorables y un manejo exitoso de enfermedades en los cultivos respaldan ese desempeño.

La tendencia positiva continúa en 2026. Tras un crecimiento de cerca del 20% en volumen exportado durante 2025, entre enero y abril de este año el incremento llega al 61%. Cibest atribuye este comportamiento al buen desempeño nacional y también a las dificultades climáticas que enfrentan competidores de Centroamérica, lo que habría favorecido la comercialización de fruta adicional en el mercado de contado.

En el frente internacional, el grupo considera que los efectos del conflicto en Medio Oriente son menos severos de lo previsto. Aunque los precios de la urea subieron inicialmente, las cotizaciones posteriores bajan incluso por debajo de los niveles anteriores al conflicto. El posible redireccionamiento del banano ecuatoriano hacia mercados donde compite Colombia tampoco afecta de manera significativa al país, ya que Ecuador cubre la caída de sus exportaciones hacia Irak y Emiratos Árabes Unidos con mayores ventas a Turquía y Arabia Saudita.

El principal desafío para los próximos meses es El Niño. Con base en proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, la Noaa, existe una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno esté presente en el segundo semestre y superior al 80% de que alcance intensidad fuerte hacia finales de año. Para Colombia, eso implica una reducción significativa de las lluvias y mayor estrés hídrico que afectaría el tamaño de los racimos. El riesgo es especialmente alto en la región Caribe, donde la temporada seca coincide con el periodo de mayor intensidad proyectada, lo que representa una amenaza adicional para los cultivos sin sistemas de riego.

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